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Prólogo: El CAMINO DE SANTIAGO es la ruta de peregrinación más conocida e importante del mundo occidental, está compuesta por 3 grandes rutas: - El camino Francés (es el más importante) - La ruta de la plata - La ruta del mar La peregrinación a Santiago de Compostela se remonta al año 950 con la llegada a Santiago del Obispo Francés Godescalco de Puy considerado como el primer peregrino. Mi presentación: soy un chico de 24 años, mi nombre es Carlos y natural de la ciudad de Burgos, de complexión tirando a fuerte, estatura 1,69 metros y más bien feo (según dicen) pero realmente simpático (en cuanto me conocen se prendan rápidamente de mí) me gusta mucho el deporte y sobre todo caminar, procedo de una familia tirando a pobre pero que se permitieron el que yo estudiara la carrera de medicina la cual acabo de terminar y con muy buenas notas. Para celebrarlo he decidido realizar el CAMINO DE SANTIAGO lógicamente por la RUTA FRANCESA. Soy una persona que utilizó todas sus energías en estudiar, NO soy VIRGEN, pero al sexo mientras duraron mis estudios siempre lo dejé en segundo plano pues mi objetivo prioritario era finalizar la carrera lo antes posible, por lo cual, actualmente tengo un hambre de sexo descomunal y cuando delante de mi pasa una señora o señorita (me da exactamente igual) solo veo unas tetas y un coño andante. Antes de realizar el CAMINO DE SANTIAGO me tracé un plan: - 1º Portaría solo una muy pequeña cantidad de dinero por si se presentaba una emergencia imposible de solventar. - 2º Realizar la peregrinación por etapas y tratar de aprovechar todo lo que se me presentase por el camino, prestar mis servicios como médico o cualquier otra cosa. - 3º Con la prestación de mis servicios tratar de follarme a todas las que se me pusieran a tiro y a ser posible sacar un dinerillo extra. Trazado el plan, me vestí con la ropa reglamentaria del típico peregrino, me coloqué la mochila a la espalda, cogí el bastón y... a caminar. Era el 2 de Julio de 1993. Año Santo Compostelano. ETAPA 1ª: de Burgos a Fromista. Este recorrido consta de 60 Km. Y pasa por los pueblos de Tardajos, Hornillos, Castrogeriz e Itero del Castillo, pues bien, hasta Hornillos caminé mas solo que la una pero a la salida del pueblo, me encontré a dos chicas que también estaban en peregrinación, nos presentamos y ellas son: Elena, rubia, de 34 años con un cuerpo macizo, muy buen culo y unas tetas tremendas, muy simpática y dicharachera, me dio la sensación de que era un poco calentorra, unas horas mas tarde me lo demostraría. La segunda, Sonia de 27 años, muy morena mas bien bajita no tenía el cuerpo espectacular de Elena y a primera vista tampoco podría juzgarla pues en la forma que vestía no se podía apreciar absolutamente nada, muy seria y bastante distante, era la contra moneda de su amiga. Ellas al conocer que yo era médico y que también estaba haciendo el camino, quedaron gratamente sorprendidas y me propusieron hacer algunos kilómetros juntos. Poco antes de llegar a Castrogeriz pasa un riachuelo llamado Garbanzuelo y a sus orillas están las ruinas del convento de San Antón las cuales son impresionantes. Sonia dijo que quería hacer una inspección de las ruinas pues ella es Arquitecto, mientras Elena y yo nos fuimos al riachuelo, al recorrer unos metros encontramos un pequeño ensanche el cual permitía darse un baño, todo el entorno estaba absolutamente desierto por lo que Elena sin pensarlo dos veces se puso en pelotas y ¡zas! De cabeza al riachuelo. A pesar de estar a mediados de Julio y con un calor de justicia resulta que el agua estaba tremendamente fría y al ratito salió tiritando de frió y me pidió le diera un masaje. A mí me cogió de sorpresa debido a que no me había enterado que se metiera al agua y menos en pelotas pues me había tumbado en la hierba y casi estaba dormido. Al ver aquellas tremendas tetas delante de mi nariz, mi polla se puso a mil, ella se tumbó en la hierba y me pidió le masajeara la espalda, yo solícito me coloqué sobre ella y comencé una fricción profunda sobre sus hombros y omoplatos bajando muy despacio a lo largo de su espalda hasta el comienzo de las nalgas, luego fui subiendo lentamente por los costados con la idea evidente de tocar disimuladamente sus tetas, en cuanto llegue a ellas se las friccione ligeramente por los lados muy prudentemente por si ella decía algo o se oponía, pero para mi sorpresa, ella se apoyó en los codos elevando el busto por lo que dejó sus tetas a mi disposición, sin pensarlo pasé mis manos hasta sus pezones los cuales tenia duros como piedras, no se si por lo fría que el agua estaba o por el masaje que le estaba propinando, al poco rato comenzó a emitir pequeños gemidos lo que me animó a quitarme el pantaloncito que tenía puesto y quedarme en pelotas al igual que ella. Ella se giró y me ofreció lo mejor de su humanidad. Sus tetas eran para volver loco a cualquiera, los pezones median más de 2 centímetros de largo y casi otro tanto de diámetro con una aureola perfectamente proporcionada de un color marrón oscuro, su cintura de avispa, vientre totalmente plano, unas caderas rotundas y... en medio ¡Qué monte de venus! Igualito a un bosque muy bien poblado, su pelo rizadito y de un color ni rubio ni negro, no sabría definirlo, sus labios vaginales estaban ligeramente abiertos e hinchados y en la comisura superior asomaba la punta de su clítoris, por la abertura de su rajita se empezaba a ver el brillo del flujo vaginal. Después de esta contemplación puse mi boca sobre sus tetas y me dediqué a chupar como sí fuese un bebe, los pezones me volvían loco los rodeaba con mi lengua y le daba pequeños mordisquitos, ella oprimía mi cabeza sobre sus tetas y se retorcía de placer, deje sus tetas e inicié un largo paseo hacia el objetivo final, pasé mi lengua despacito por todo su vientre y se la metí en su ombligo que lo tenía como una pequeña almejita, luego llegó el plato fuerte, cundo mis labios entraron en contacto con su coñito, este estaba totalmente empapado, el olor que desprendía era sublime, fuerte y penetrante, los labios estaban totalmente abiertos y el clítoris rojito y tieso como mi polla. Se lo cogí con mis labios y empecé a chupárselo suavemente, con mi lengua le daba pequeños toquecitos, mientras introducía en su interior dos de mis dedos los cuales entraban y salían muy suavemente, ella comenzó a gritar y a convulsionarse al punto que tubo un orgasmo que la dejo media desmayada yo seguí acariciándola con mi lengua y dedos dulcemente y en cuanto reaccionó cogió mi polla y se la metió en su boca, me hizo una mamada ligerita (solo para tomarle el sabor) pues me dijo que no aguantaba mas y la quería toda dentro de su chocho, yo como buen chico obedecí y aunque mi polla es mas bien pequeña su coño se adaptó a ella al igual que un guante, me es imposible describir el mecanismo de sus músculos vaginales, me producían una especie de succión hacia su interior y simultáneamente estos apretaban sobre ella en círculos, ahora arriba, ahora abajo, parecían coger la cabeza de mi polla y tirar de ella hacia su interior a tal punto que no pude mas y en unos segundos emití un grito fenomenal. Me corrí como un semental, le metí mas semen en su interior que agua llevaba el riachuelo pero mi pollita a pesar de todo siguió tiesa como un poste de teléfono, ella al verla se asombró e inmediatamente giró sobre si misma, se puso a cuatro y me pidió se la metiese por el culo, metí dos dedos en su coño y a continuación se los fui metiendo poco a poco en su culo el cual se dilató de inmediato, entonces apoyé la cabeza de mi polla en la entrada de su agujero y de un pequeño empujón de mis caderas le entró hasta los cojones, iniciamos un mete saca desenfrenado mientras mis dedos de la mano derecha masajeaban su clítoris con la izquierda amasaba sus hermosas tetas. De unos matorrales cercanos me llegó un gemido apagado, era Sonia, estaba espatarrada en el suelo con dos dedos metidos dentro de su coño y corriéndose como una loca, yo al verla me excité tanto que de inmediato empecé a correrme de nuevo y Elena al sentir mi semen caliente en su recto empezó a correrse de una forma tan prolongada que momentáneamente perdió el conocimiento. La recosté suavemente sobre la hierva, dulcemente la besé en sus labios y ojos, ella los abrió y me besó, su sonrisa era encantadora y me dijo... - Creía que los hombres tenían que tener una gran polla para hacer feliz a una mujer y que equivocada estaba, las hay pequeñas, que pueden hacer maravillas, sabiendo utilizarlas. Hoy me has hecho totalmente feliz. - Y Sonia, le dije ¿La viste? - Si, estaba entre los arbustos y se hizo una paja monumental. - ¿Ella es lesbiana? - No, no, al contrario estoy segura que la harás muy feliz pues ella tiene pánico a los tíos con pollas grandes, la paja que se hizo fue a la salud de tu polla y a partir de ahora buscará la forma de follarte ella a ti. Acordamos pasar la noche en las ruinas del Convento por lo cual preparamos el campamento y ellas prepararon la cena para los tres, mientras cenábamos yo miraba descaradamente a Sonia y ella se sonreía, estaba desconocida cambió de antipática a jovial y dicharachera, hablaba por los codos y por cualquier tontería se partía de risa. Se levantó a buscar no sé que y Elena se me acerco y me dijo... - ¿Cómo te encuentras? ¿Estas preparado para soportar otra función? Nunca vi a Sonia en el estado actual puedo asegurarte que esta salida. - No te preocupes, puedo sorprenderos a ambas. Llegó Sonia y me dijo... - Oye Carlos ¿Podrías acompañarme al río? Quería lavarme un poco y tengo miedo yo sola. - Ningún problema le dije. - Elena me guiñó un ojo muy pícaramente y se sonrió maliciosamente, a mí me dio la risa y seguí a Sonia. En cuanto llegamos al río, Sonia muy parsimoniosamente comenzó a desnudarse (a pesar de ser de noche la temperatura era tremendamente agradable, la típica noche del mes de Julio) cuando se quedó en bragas y sujetador yo alucinaba, ella era bajita, pero su cuerpo tenia unas curvas que mareaba solo verlo. Era un cuerpo divino, totalmente proporcionado, sus tetas ni grandes ni pequeñas ¡Justitas! La cintura de avispa y el culo respingón dentro de unas caderas como la panza de un ánfora. Cuando se sacó el sujetador y las braguitas aluciné de todo, los pezones los tenía totalmente erectos, preciosos, casi negros en el centro del redondel de sus tetitas con el tamaño justito para mamar hasta el infinito y su coño un verdadero matorral de madreselva totalmente negro en una proporción envidiable. Me le acerque, la atraje hacia mí y la besé en sus labios ella me devolvió el beso abrió su boca e introdujo su lengua en la mía, nos la chupamos mutuamente, la recosté suavemente sobre la hierva de la orilla del río y seguíamos besándonos, mis manos acariciaban todo su cuerpo, que gusto pasarlas sobre su culito respingón, que gusto acariciar sus caderas de ánfora, pero que gusto nos dio a ambos cuando con mi boca cogí uno de sus pezones, mis manos paseaban todo su cuerpo, acaricie dulcemente la parte interna de sus muslos (eran de terciopelo) ella suspiraba y gemía, cuando llegué a su chochito lo tenia totalmente encharcado, ella se giró, me quito el pantalón y los calzoncillos y con su boca cogió mi polla, se la engulló de un bocado totalmente, al mismo tiempo yo metí su rejita en mi boca, mi lengua trataba de introducirse todo lo posible en su agujerito, chupé su clítoris con devoción y simultáneamente nos corrimos los dos, ella con sus muslos me apretó la cabeza al punto que creí ahogarme, al mismo tiempo ella se ahogaba con mi semen. Dulcemente seguí acariciado su chochito y ella daba pequeñas lamidas a mi pene que seguía igual de tieso (ese era mi secreto, podía correrme tres o cuatro veces sin que el animalito se bajase) entonces dio un salto se puso a cuatro y me dijo... - En el culo al igual que Elena. No me hice de rogar se la enfile y de un golpe certero toda adentro, iniciamos un mete saca delicioso, cuando estaba más calentita se la saqué y con otro golpe certero toda dentro de su chochito, entonces inicie un intercambio de agujeros, un poco arriba, otro poco abajo, otra vez arriba y abajo hasta que ella empezó a jadear y a soplar, entonces me gritó... - Por Dios córrete, córrete, en mi culo ya ¡Te lo suplico! Nos corrimos los dos simultáneamente, los dos gritábamos como condenados y caímos desmadejados. El polvo con Elena había sido formidable pero con Sonia fue superado con creces. Sonaron unos aplausos, era Elena... - En mi vida vi un polvazo semejante. - Quieres unirte a nosotros, dice Sonia - Porque no, estoy mas caliente que una burra salida ¿Aguantaras un poco más Carlos? - No imagináis hasta donde yo puedo aguantar. Total que pasamos los tres follando toda la noche y no sé cuando, me quede dormido. Me desperté por el calor del Sol era casi medio día y estaba solo, en principio pensé si todo lo que había pasado pudiera haber sido un sueño, mas cuando cogí mi mochila de uno de sus bolsillos sobresalían dos billetes de 10.000 pesetas cada uno y una notita que decía: Te estamos agradecidísimas las dos y como los tres buscamos aventuras, algún día nos encontraremos. Chao Carlitos. Muchos besitos de Elena y Sonia. ¡¡Pues no fue un sueño!! Se pude decir que la primera etapa de mi peregrinación fue maravillosa ¿Qué pasará en las siguientes? ETAPA 2ª: de Fromista a Sahagún. Este recorrido es de 55 Kms.: Pasa por los pueblos de Carrión de los Condes, San Zoilo, Lodigos y Sahún. Salí de Fromista bastante temprano, solo pero muy contento, en principio todo parecía marchar bien, mas dinerillo en la mochila y el cuerpo mas que satisfecho. A las 19 horas ya había rebasado el pueblo de Lodigos y me encontraba muy cansado, bajo un grupo de árboles me tumbé a descansar y me quede dormido, de pronto me desperté debido a que alguien me estaba zarandeando y me decía algo. Abrí los ojos y vi a una señora de edad indefinida (parecía mayor) me decía que aquello era una propiedad privada y que allí no podía estar, luego de explicarle que yo era un peregrino haciendo el Camino de Santiago, buena persona y de profesión médico, la señora pareció meditar un rato y me preguntó si lo de medico podría demostrárselo, yo no tuve inconveniente alguno, le mostré mis papeles y la señora muy satisfecha me pidió la acompañase a su casa que estaba justo al otro lado de los árboles. Me dijo que era viuda desde hacía 5 años y tenía una hija de 17, la cual se encontraba un poquito indispuesta y si le podía echar un vistazo ya que me encontraba allí, por supuesto que no puse el menor inconveniente y además estaría encantado de ayudarlas. La casa era de construcción rústica pero bastante moderna se notaba que quienes allí vivían no eran ricos pero tampoco tendrían demasiados problemas con el dinero. Llegamos a casa y me condujo a la habitación de su hija la cual estaba en cama y parecía dormida, no hizo el más mínimo movimiento. - ¿Qué tiene su hija señora? - Pues desde hace algunos días se marea y tiene fuertes sofocos, tambien algunos vómitos. - Sufrió algún desmayo. - Pues no. - Que carácter tiene ¿Es dulce? ¿Huraña? ¿Cómo es ella normalmente? (Esto me interesaba a mí especialmente) - Ella es una niña normal, de carácter alegre y muy bulliciosa. - ¿Tiene novio o sale con algún chico? - Pues no, los hombres que hay por estos alrededores son todos bastante mayores. - Bien, dejémosla dormir y mañana con calma la veremos ¿Le parece señora? - Sí desde luego ¿Quiere usted algo de cena? - Le estaría tremendamente agradecido, tengo un hambre feroz. - Bien cenará usted conmigo y luego le mostraré la habitación que podrá ocupar hasta mañana ¿Le parece bien? - Muy bien señora. Mi nombre es Carlos. - Llámeme Adela. Adela preparó una cena ligera pero muy buena y abundante, luego de cenar me mostró una habitación que casualmente estaba situada 2 metros mas adelante de la de ella y en el lado contrario del pasillo, me acosté y dormí como un leño hasta que ella me despertó sobre las 9,30 horas. La habitación tenía un pequeño baño incorporado, después de asearme, me acerqué hasta la cocina para saludarla y desayunar. Mi sorpresa fue mayúscula al ver a Laura, su hija, alta, tendría una estatura aproximada de 1,74 metros, muy morena con un pelo color caoba en una cara con unos ojos intensamente azules, vestía una camisa bastante ajustada donde resaltaban altaneros unos pechos impresionantes apuntando hacia delante como dos obuses, una cinturita estrecha y unas caderas y un culo cubiertos en ese momento por un pantalón vaquero ajustadísimo, que lo hacia resaltar de una forma impresionante, por la forma en que el pantalón marcaba las piernas estas tendrían que ser como dos columnas Griegas pero lo que mas me llamó la atención era como el dichoso pantalón se le introducía en su rajita, la verdad es que tuve verdadera envidia del pantaloncito. Ella se dio cuenta del examen al que en un momento la sometí y se sonreía con cierta malicia. Adela nos presentó y cuando su mama le dijo que yo era médico a ella le dio la risa y dijo que no podía ser, que no había médicos tan feos y pequeñajos, yo con mucha sorna y muy serio le dije que los médicos feos y pequeñajos se habían creado para las pacientes impertinentes. Por primera vez vi una ligera sonrisa en el rostro de Adela. Por cierto que no describí a la Adela, como he dicho antes, parecía una señora mayor, pues bien, aparentaba unos 45 o 48 años (en realidad tenía 37) por la forma de vestir y lo muy quemada del sol que tenia la cara, aunque esta mostraba unas facciones muy agradables y sus ojos también intensamente azules, de una estatura igual o superior a la de su hija (yo al lado de ellas me sentía un poco enano) su ropa no decía nada en absoluto de su cuerpo, vestía una camisa muy holgada y larga sobre unas faldas también muy holgadas y largas casi hasta los pies, todo el conjunto de color negro, en principio de ella no se podría decir nada mas. Adela, luego de desayunar, me pidió que reconociese a su hija, tenía que ir al pueblo y de paso podría traer alguna medicina que pudiese necesitar. Nos fuimos a la salita y pedí a Laura se recostara en el sofá que allí había. En mi mochila portaba lo imprescindible de cualquier médico un Estetoscopio y algunas cosas más. Me coloqué el Estetoscopio y procedí a tomarle la tensión la cual estaba bastante alta, delante de su madre le ordené se sacara la camisa para poder realizar una exploración superficial (verle las tetas pues no tenía puesto el sujetador) ella muy roja de vergüenza no se atrevía, su madre la animó diciéndole que yo no era mas que el médico por lo que no debería sentir vergüenza, ella se quitó la camisa y yo tuve que hacer verdaderos esfuerzos y ejercicio mental para no descubrir que desde hacía mucho rato conocía la enfermedad de la niña, esta andaba mas salida que una burra, delante de mi quedaron dos tremendas tetas apuntándome con sus pezones totalmente erectos. Delicadamente puse mi Estetoscopio sobre el derecho luego sobre el izquierdo y dando gracias a Dios por que, entre la dimensión de mi polla y los pantalones que tenía puestos no se notaba demasiado que estaba a mil, no obstante me dio la sensación de que Adela si lo notó. Le ordené darse la vuelta con la disculpa de explorar su espalda, (mas bien era para tratar de calmarme) Le pregunté en un punto determinado si le dolía al presionar (yo sabía que al presionar en ese punto concretamente si dolía, produce como un pinchazo) ella se retorció de dolor lo cual preocupó a su mama y me preguntó si era grave a lo que contesté que no, solo era un punto de frío que había cogido, claro dijo... - Adela estos días anda tan ligerita de ropa que no me extraña. - Le receté una crema y unas pastillas (que no tenían contraindicación de ningún tipo) diciéndole que las pastillas eran para hacer bajar la tensión y la crema para su espalda. Adela muy satisfecha me dijo... - ¿Doctor tiene Ud. Prisa? ¿Quiere quedarse con nosotras un par de días, si no le es demasiado molesto? De esa forma podrá descansar un poco más y egoístamente me vigila a la niña. - Con una condición Adela que dejes de tratarme de Ud. Y que la niña no se burle de mí. Adela acepto encantada y la niña partiéndose de risa me dice... - Ha doctorcito eres feote y pequeñajo pero encantador y simpático, te prometo que me portaré bien contigo y sin enterarse su madre, me guiñó un ojo pasando la lengua por los labios, de una forma tremendamente sensual. Adela se marchó al pueblo y nos quedamos solos Laurita y yo, ella me propuso dar un paseo por la finca que poseían, esta era enorme, en cuanto llegamos al grupo de árboles del día anterior ella se sentó, dijo para descansar un rato, al sentarnos me dijo... - Si yo estuviese sola me quitaría el pantalón, no sabes cuanto me molesta. - Por mi te lo puedes quitar, recuerda que soy médico y no me va importar en absoluto. - Pero ahora no me estas examinando. - Un médico lo hace siempre (sobre todo yo, ya lo creo que sí) - Ella ni corta ni perezosa va y se lo quita quedándose en braguitas aunque semi tapadas por la camisa. Desde luego con sus piernas no me había equivocado, las tenía preciosas y muy morenas me dijo que como normalmente no había nadie por los alrededores acostumbraba a pasear en bragas por el campo, ella se recostó hacia atrás y cerró los ojos, yo sin pensarlo y sin poder resistir la tentación voy y le doy un ligero beso en la comisura de sus labios, ella no reaccionó entonces la besé un poco mas intensamente y ella dando un suspiro echó sus brazos a mi cuello, abrió la boca y por poco se come mi lengua por el chupón que en ella me propinó, nuestras lenguas se engancharon entre ellas y mi mano derecha ya no savia a quien atender si a sus tetas o a su coño sobre las braguitas, le quité la camisa, cogí sus pezones con mi boca y alternativamente pasaba de uno al otro sin transición, baje con mi lengua por su plano vientre y le saque las braguitas ¡Qué coño más delicioso! Un monte de venus con un pelo negro y ensortijado, muy fino, los labios vaginales gordezuelos y semi abiertos ya muy mojados, pase dulcemente mi lengua sobre ellos, ella, al sentirla dio un respingo, levantó las piernas y con sus manos me cogió por los pelos de la cabeza y se puede decir que me la incrustó totalmente en su coño ardiente casi me deja sin respiración, me solté un poco no sin esfuerzo y comencé a pasar mi lengua dulcemente por toda su rajita, ella mugía de placer pero en cuanto cogí su ardoroso y excitado clítoris entonces fue la hecatombe, empezó a dar rugidos y a correrse, pensé se moriría de placer, quedó media desmayada y yo seguí acariciando con mucho mimo su chuchita, ella abrió los ojos y me dijo... - Ven desnúdate (yo estaba todavía vestido, no había tenido tiempo de quitarme nada) No me dio tiempo a desnudarme por mí mismo, se levantó como una flecha y desesperada me rompió la camisa, al pantalón poco le faltó me bajo el calzoncillo y de entrada la noté un poco decepcionada (el tamaño claro, 13 centímetros aunque más bien gordito) pero de inmediato y sin pensárselo se lo tragó totalmente, yo estaba de pie y ella de rodillas delante de mí estaba alucinado viendo a que velocidad mi pene entraba y salia de su boca de vez en cuando paraba y daba unos lametones a mi glande que me ponía la piel de gallina, me entró un escalofrío a lo largo de mi espalda y de improviso le largué una descarga que le llegó directamente al estómago, como era la primera vez soltó mi polla a toda pastilla pero como las descargas continuaban entre arcadas de ella y la Risa que a mí me dio le puse la cara perdida toda llena de chorretones no le quedó nada sin crema, la frente, pelo, orejas, ojos, todo. Con mi camisa rota la limpié cuidadosamente llenándola al mismo tiempo de tiernos besitos fui con mi boca glotona otra vez a su conejito y ella se fijó que mi pene seguía exactamente igual de empinado entonces me pidió que se la metiera, me puse sobre ella, coloqué mi glande entre sus labios vaginales e inicié la penetración y ¡¡OH Sorpresa!! Me encontré una especie de tope ¡¡Era mi primer virgo!! ¡¡No me lo podía creer!! Me la quedé mirando a los ojos, ella los cerró, cruzó de repente sus piernas sobre mi espalda dio una especie de relincho y de un empujón de sus caderas se la incrustó de un golpe, se quedó quietecita un rato y yo inicié un suave movimiento de mete y saca, al ratito empezó a gemir, inició un movimiento rápido con sus caderas, con sus pies apretaba mi culo de una forma tremenda yo casi no podía moverme solo se movía ella en una especie de rotación de su cintura, mi polla no creció mas pero creo que su diámetro aumento un par de centímetros, aflojo sus pies un poco y me pidió que la bombease fuerte, lo hice con desenfreno, los dos empezamos a gemir, ella lloraba de alegría y gusto, volvió a emitir el relincho y los dos nos corrimos, no fue una corrida fue la apoteosis de todos los orgasmos, a pesar de haberme corrido hacia un rato llene su coño de semen tanto que le salía a borbotones fuera de su coño, los dos quedamos desmadejados el uno sobre el otro me retiré de ella y la limpié con cuidado todo el coñito y los muslos la besé por todos lados, ella decía estar soñando... - Cariño esto no puede terminar así por unos días voy a estar malita y necesito que me cuides ¿Lo harás amor? - La ruta se puede hacer en uno, dos o tres meses, no te preocupes, te cuidaré y lo haré con mucho cariño y esmero. Nos vestimos a toda prisa pues su madre estaría a punto de regresar, por supuesto yo no podía ponerme la camisa, llegamos a casa y Adela no había regresado todavía, Laura lavó a toda prisa mi camisa y la puso a secar. Regresó Adela y se fijó en el roto de mi camisa preguntándole a Laura que le había pasado, le dijo que me había enganchado en una rama y al romperse aprovechó para lavarla y luego coserla, Adela no dijo nada pero me di cuenta que en adelante no hacía mas que mirarnos a ambos. Laurita se tomó una pastilla para la tensión aunque seguro que a esas alturas la tendría normalita y su mama le extendió una generosa capa de crema por la espalda (que tampoco le dolía, pero ella se quejaba mucho). Pasó el día sin novedad y cuando me disponía a acostarme oí como algo raro, entreabrí un poquito la puerta de mi habitación y al mirar hacia la habitación de Adela me quedé paralizado, ella estaba en medio de su habitación totalmente en pelotas ¡Qué cuerpo! Era descomunal, unas piernas y un culo que solo verlo mareaba, la cintura sin ser de ninfa no era exagerada y cuando más embebido estaba contemplando su culo se giró y a poco me muero de la impresión, su cuerpo visto de frente era realmente impresionante. Los muslos los tenía gorditos y se veía que la piel estaba totalmente tersa, a la altura de su coño los muslos eran ligeramente peludos y la mata de pelo se notaba que rodeaba toda su raja y ascendía imparable formando su monte de venus que de monte tenía muy poco pues era una verdadera selva y luego un hilito de pelo llegaba a su ombligo, el vientre lo tenia ligeramente abombado muy poquito para y a continuación llegar a unas tetas que podían dar de cabezadas a un santo, erguidas, majestuosas, grandes ¡Enormes! Con unos pezones casi negros, preciosos, los tenía erectos y eran como la falange de un dedo meñique, tamaño ideal para morir chupando de ellos. Me dio la impresión que estuvo en esa posición el tiempo justo para que yo la contemplara a placer, se giró, cerró la puerta de golpe y... hasta mañana. A las 8,30 me desperté me di una ducha y me dirigí a la cocina, al llegar escuché como Adela decía a su hija que era necesario ir a la ciudad de Burgos para arreglar no sé que papeles, si se daba prisa a las 19,30 mas o menos podría estar de vuelta en casa, ella desconsolada, decía a su madre si no podría ser otro día, Adela en un alarde de autoridad le ordenó que era imperativo solucionar ese problema que tenían pendiente, Laurita resignada desayunó y partió hacia Burgos, en cuanto salió Adela se dirigió hacia mi... - Carlos, tengo que realizar un trabajo en el campo que para mi sola es un poco pesado ¿Tendrías tu inconveniente en echarme una mano? - Por supuesto que no Adela, yo estoy totalmente a vuestra disposición, os estáis portando maravillosamente bien conmigo y es lo mínimo que debo hacer por vosotras. - Hacemos lo que debemos Carlitos, pues el que sé esta portando bien y sin pedir nada a cambio ese eres tú. La mirada que me dirigió al pronunciar esas palabras eran para derretir a un santo, pero vestía como siempre y con un pañuelo sobre la cabeza que la hacía parecer aun más vieja, no le di mayor importancia. Nos dirigimos al campo y el trabajo a realizar yo no podría definirlo (de trabajos campestres yo no conocía absolutamente nada) pero si que era muy pesado, como a las tres horas el calor era infernal yo sudaba a mares pero ella seguía, de pronto se paró y me dijo... - Hay Carlos me encuentro muy mal, me estoy mareando, creo que voy a desmayar. Se cayó al suelo al igual que un saco de patatas, me fui hacia ella corriendo y en efecto estaba bastante pálida y sin conocimiento, la cogí bajo sus brazos y la fui arrastrando hasta unos árboles cercanos y frondosos que producían una muy buena sombra, la estiré sobre la fresca hierva y comprobé su pulso me llamó la atención el que el ritmo cardíaco era excelente, sin pensarlo y como médico solté los botones superiores de su blusa para auscultarle directamente sobre el corazón y su ritmo cardiaco seguía siendo excelente, en todo caso su respiración un poquito mas agitada, de pronto me di cuenta que sus espléndidas tetas estaban al descubierto y sus mas que espléndidos pezones me apuntaban directamente hacia mi boca mire su cara y seguía inconsciente y a mi cabeza llegaron las imágenes de la noche anterior, de repente la vi toda desnuda, mi polla empezó a crecer y sin poder remediarlo comencé a tirar suavemente de su falda hacia arriba, según veía sus piernas blanquitas y torneadas mi cabeza echaba humo seguí subiendo su falda sus muslos eran divinos ¿Quien lo diría? Pase suavemente mis manos sobre ellos, tersos, la piel muy fina, un poquito velludos ¡Eso sí! Pero muy agradables al tacto... ¡¡La apoteosis!! ¡¡No sé había puesto bragas!! ¡¡Que coño!! Aquello era el olimpo de los dioses, todo peludo, todo rizadito sus labios vaginales abultados y semi tapados por su espléndida cabellera. Quedé absorto mirando su espléndido coño y de repente me sobresalté cuando ella me dice... - ¿Es que no vas hacer nada más? Me incliné sobre él... parsimoniosamente separe los pelos de su rajita, con dos dedos separé sus labios vaginales y a continuación introduje de golpe mi lengua en el interior de su agujero todo lo que pude, ella dio un respingo, elevó sus piernas sobre mi espalda y creí que metería toda mi cabeza en su vagina, afortunadamente sabía lo que se hacía su presión era la justa pase mi lengua suavemente por toda la rajita, su clítoris era poco desarrollado y lo tenía durísimo, era como una bola, comencé a darle de lametones, ella se retorcía al igual que una lagarta, mis manos amasaban sus tetas y mis dedos oprimían dulcemente sus pezones. En un momento ella se soltó y dándome un gran beso empezó a desnudarme y al igual que su hija en cuanto llegó a mi picha se quedó un poco parada ¿Por qué todas piensan que las grandes son las mejores? Pasado el momento abrió la boca y se la engulló totalmente, subía y bajaba su cabeza a una velocidad desenfrenada, con sus dedos amasaba suavemente mis cojones y yo me veía venir, pasados unos segundos sin poder soportar mas empecé a correrme, al igual que su hija para ella también era la primera vez y empezaron a darle arcadas (creí que vomitaría) mi picha seguía largando semen y le puse la cara perdida, ella se repuso y al final el sabor preció gustarle pues empezó a relamerse los labios, no obstante me insultó por no haberla avisado, yo cariñosamente empecé a limpiarle la cara mientras la llenaba de besos pero la notaba como un poco decepcionada, en eso ella se fijó en mi picha y vio maravillada que seguía igual de dura que antes, la tocó con su mano como para comprobar que era cierto, se recortó hacia atrás y exclamo... - Cariño, méteme eso que tienes, aunque no es muy grande seguro que me va a satisfacer. - Seguro que si querida, estoy seguro que incluso ni te acordarás de su tamaño. Me coloqué sobre ella y en el primer empollón se la tragó totalmente ( y más que hubiera) ella cruzó sus piernas sobre mí espalada (que agilidad tenía) pero yo me quedé quietecito esperando acontecimientos, ella un poco desconcertada comenzó a girar suavemente sus caderas pero simultáneamente sus músculos vaginales que estaban muy distendidos por la excitación comenzaron a acariciar mi pene, empezó aquello a ser como un guante, sus músculos se acoplaron perfectamente a mi pene y entonces yo comencé una follada que siempre digo ¡La mejor de mi vida! Él mete y saca era muy acompasado yo abajo, ella arriba y así durante mucho rato los dos estábamos disfrutando al cien por cien, a mí porque me gustaba, ella hacia 5 años que lo añoraba, en un momento dado ella comenzó a acelerar sus movimientos, la presión de sus piernas sobre mi culo era convulsiva, aceleré él mete saca y por mi espina dorsal corría un verdadero hormiguero, de repente ambos y al unísono... ¡¡QUE CORRIDA!! Con mi semen y los flujos de ella podíamos regar el campo. ¡HA! Pero mi polla seguía igual de dura, el culo de ella lo tenía grabado en mi retina desde el día anterior, gentilmente, besándola y haciéndole carantoñas le di la vuelta la coloqué a cuatro patas y venga adentro, como quien no quiere la cosa (son las ventajas de una polla pequeña) se la metí en todo el culo ella pegó un respingo de campeonato pues era la primera vez que por ese agujero se la metían, no obstante le cogió el gustirrinín rápidamente, acompasó sus movimientos a los míos, mis manos acariciaban sus tetas y su coño y todo lo que podían pues no daban hecho, mi picha entraba y salía a toda velocidad, ella comenzó a hacer contracciones y a convulsionarse y... ¡La gloria vendita! Para que contarles... Mas tarde ella se abrazó a mí y me dijo... - Carlos, por favor dime con sinceridad ¿Te gustó follarme? ¿No me viste vieja? - ¿Pero que dices Adela? Mira... eres preciosa y tienes un cuerpo divino. - Entonces... ¿Quién te gustó más, yo o mi hija? Me quedé de piedra... ¿Cómo sabía ella que me había follado a Laura? Entonces ella dijo... - Mira Carlitos ayer por las prisas Laurita lavó mal tu camisa y en ella vi las manchas de tu semen, después de 5 años sin hacer el amor yo estaba desesperada y la calentura que me entró fue enorme, tanto que tuve que urdir esta treta para poder satisfacerme y es increíble pero con tu polla medianilla realmente haces maravillas ¿Cómo te apañas para tenerla siempre tiesa? - Compensación de la naturaleza, pienso yo... Regresamos a casa... no nos habíamos enterado de la hora... los dos ligeritos de ropa... haciéndonos arrumacos mutuamente, realmente parecía que estábamos solos en el mudo, en eso escuchamos un grito y... era Laurita, por su coño caliente había regresado antes de tiempo, sorprendiéndonos a su madre y a mí, en principio los tres quedamos un poco alelados pero Laurita reaccionó y empezó a reírse... - Vaya mama parece que Carlitos es la alegría de esta casa. - Cariño... Ayer fue tu alegría y la cura de todos tus males... Hoy fue la mía ¿Qué te parece? - Fenomenal mama, solo quiero que ahora las dos podamos compartirlo, al menos mientras él quiera o pueda resistirlo... ¿A ti que te parece Carlos? - A mí muy bien, pero no abusar demasiado de mí. Pasé en esa casa una semana mas y reinicié mi peregrinación, eso si ... Con la solemne promesa de parar allí al regreso. Cosa que desde luego cumpliré de muy buena gana. FIN DE LA 2ª ETAPA. ETAPA 3ª de Sahagún a León. Este recorrido tiene 52 Kms. Y pasa por los siguientes pueblos: Barcianos del Real, Villarmarco, Reliegos, Mansilla, Castro de los Judios y por fin León. Salí de Sahagún a las 6 de la mañana del día 17 de Julio, me puse a caminar de prisa pues mi objetivo era llegar a León sobre las 19 horas del mismo día. A las 18 horas llegué al pueblo de Castro de los Judíos, es un pueblecito pequeño sin mayor importancia, pero entre el calor que hacía y lo cansado que estaba me pareció de lo más acogedor, las casas estaban distribuidas a ambos lados de la carretera y muchas de ellas de moderna construcción. Pregunté a una Señora si alguien en el pueblo podría darme alojamiento, debido a que me encontraba incapaz de proseguir el camino, ella muy amablemente me dirigió a la panadería del pueblo que se encuentra en las afueras del mismo y en la cual solían dar cobijo a algunos peregrinos, al llegar a dicha casa llamé a la puerta (a esas horas la panadería estaba cerrada) salió una chica de unos 20 o 22 años y en cuanto le dije que era médico y peregrino me dijo que esperase, su marido estaba durmiendo (como buen panadero trabajaba de noche) y que en cuanto se despertase le preguntaría aunque creía que no habría ningún problema. La chica me ofreció un gran vaso de refrescante agua y que esperase en el patio trasero de la casa donde se estaba maravillosamente bien debido a lo fresquito que era, ella desapareció en el interior de la casa y al cabo de una hora volvió a aparecer con un señor mas bien gordo de edad indefinida (aproximadamente unos 33 años) bastante tosco pero luego de hablar un rato con él resultó ser una muy buena persona, un poquito simple pero bonachón y amable. Quedó muy admirado cuando le dije que era médico y que solo tenía 24 años, no me lo creía, tuve necesidad de enseñarle mis papeles y en cuanto los vio llamó a su mujer y rápidamente le dijo que preparara cena para los tres y una habitación, ella sin decir palabra se dirigió al interior de la casa y Manuel que así se llamaba el panadero me pidió la disculpara pues Graciela (la panadera) era muy tímida y un poco desconfiada con la gente extraña, que en cuanto me conociera un poquito ya vería lo simpática y graciosa que ella era. Graciela en efecto tiene 22 años y lleva casada con Manuel tres, fue una boda de pueblo y conveniencia por cuestión de unión de herencias (los dos eran hijos únicos) y se convirtieron en los más ricos del pueblo, tiene una estatura aproximada de 1,65 metros, las tetas parecía tenerlas mas bien pequeñas, sus piernas rollizas y fuertes seguidas de un culo y unas caderas para quitar el hipo, tenía muy poca cintura, no obstante se le apreciaba un poquitín de barriguita, su cara mas bien pecosa con una naricilla bastante graciosa y un pelo muy frondoso del color de la paja seca, ni rubio ni negro. Manuel y yo nos dimos un paseo por el pueblo y rápidamente se corrió el rumor de que un médico se encontraba por allí, enseguida un grupito de unas 8 o 10 personas entre ellas el alcalde, se me acercaron y me rogaron si podía echar un vistazo a las personas del pueblo que padecían algún problema, ellos pagarían mi alojamiento a Manuel y los pacientes me pagarían lo que pudiesen. La gente me cayó muy bien, parecían todos muy buenas personas y no puse ningún obstáculo, al contrario les dije que les atendería con mucho gusto por lo que quedamos para el día siguiente en la Casa Consistorial en la cual montaría mi consultorio. Manuel y yo regresamos a casa y ya vi a Graciela más sonriente y dicharachera. Al terminar de cenar me acosté y quedé dormido como una piedra, me despertó Graciela a las 8 de la mañana y luego de desayunar me dirigí a mi clínica provisional, atendí a no sé cuantas personas del pueblo todas ellas maravillosas y amables y a las 13 horas me dirigí a casa de Manuel. Me llamó la atención un poco el atuendo de Graciela, vestía una especie de batita blanca bastante fina y cruzada sobre el pecho, sujeta a la cintura con una cinta, al caminar deja ver un poco de sus rollizos muslos y yo comencé a ponerme nervioso, ella pareció darse cuenta de mi estado y la muy zorra se sonreía con malicia. Nos sentamos a comer y Manuel se moría de sueño no daba mas que cabezadas. Graciela estaba sentada a mi lado y en un momento que vi hacia abajo me fijé que tenía la bata totalmente abierta sobre los muslos y se le veía el triangulito de sus braguitas, mi polla se puso a mil, como Manuel estaba mas dormido que despierto sin pensar en consecuencias bajé mi mano y la puse sobre sus muslos, ella dio un ligero respingo, no se lo esperaba pero no hizo absolutamente nada, abrió ligeramente los muslos y me permitió poder acariciárselos por su parte interna, fui subiendo con mi mano muy despacito asta sus braguitas, tenia el coño totalmente empapado pues sus bragas estaban ligeramente húmedas, con un dedo separé un poco el elástico de la pierna y se lo introduje en todo el coño, ella estaba totalmente colorada y sofocada, bajó su mano y retiró de golpe la mía, esto lo hizo mirando a Manuel y yo me quedé totalmente desconcertado, entonces ella cogió a Manuel y le ayudó a llegar a su dormitorio, acostándolo inmediatamente, en cuanto regresó al comedor me llamó descarado y sin vergüenza pero su riña parecía muy benigna puesto que se estaba sonriendo y me dijo... - Manuel duerme como una piedra hasta las 19 u 20 horas (en ese momento eran las 15,30) y yo, voy a tumbarme un poco en el patio trasero que se está muy fresquito, tu puedes hacer lo que quieras, te aconsejo vayas a tu habitación y te acuestes también. Yo no dije nada y un poco mosqueado y bastante cabreado me metí en mi habitación, la ventana estaba abierta y precisamente daba al patio. El patio tenia un muro de cierre muy alto de unos 3 metros era bastante amplio y tenia 4 o 5 árboles bastante frondosos una hierba bastante crecidita se conoce que era regada bastante a menudo con el agua del pozo que en el centro del patio había. Los árboles daban una sombra fenomenal y al ratito llegó Graciela al patio, me di cuenta que me había visto en la ventana pero hizo como que no me vio, extendió una especie de manta sobre la hierva, soltó la cinta que sujetaba la batita a su cintura y ante mis ojos se la quitó quedándose solamente con las braguitas puestas, sin mirarme ni un solo momento se acostó e inmediatamente se hizo la dormida. Cerré con llave la puerta de mi habitación, de la ventana al patio solo había un metro de altura por lo que no tuve dificultad alguna en salir y además era la única ventana de la casa que daba al patio, cerré con llave la puerta del patio por lo cual Graciela y yo quedamos totalmente aislados, me dirigí hacia ella y seguía haciéndose la dormida, en un santiamén me puse en pelotas, me tumbé a su lado y empecé a acariciar dulcemente sus tetitas, las tenía pequeñitas pero duras y redonditas, sus pezones empezaron a reaccionar y empezaron a crecer, tenían poquito diámetro pues no llegarían a un centímetro pero en compensación tenían unos dos centímetros de largo, me metí él mas cercano en la boca y ella seguía durmiendo, mi mano fue bajando suavemente sobre su abombadita barriguita (que gusto acariciársela) hasta que llegué a sus braguitas y empecé a acariciar su abultado chochito, entonces ella pareció despertar y sin decir palabra se apoderó de mi polla y ¡OH! Maravilla no se extrañó en absoluto pues resulta que la de Manuel tiene el mismo tamaño y era la única polla que ella conocía, empezó un sube y baja fenomenal ¡Qué paja tan sabrosa me estaba haciendo! Entonces me giré le quité la braguita y metí toda mi cara entre sus hermosos muslos, a ella nunca nadie le había hecho eso y en principio quedó desconcertada y me llamó cochino pero en cuanto empecé a pasar mi lengua a todo lo largo de su rajita empezó a suspirar y a dar pequeños grititos... - Mas cariñito, mas, lámeme mas ahí si ahí méteme mas la lengua ¡Hay que rico! ¡queee... rico! Me estoy volviendo loca. Entonces toqué su clítoris ahí fue la hecatombe empezó a retorcerse me aprisionó la cabeza con sus muslos y empezó a correrse, su coño era un verdadero manantial de flujos, estaba ardiendo y a mí por poco me arranca las orejas con sus muslos. La pobrecita en cuanto se espabiló un poco me cogió la cabeza y empezó a besarme con verdadera veneración y entonces le dije... - Bueno te toca. - ¿Y que tengo que hacer? Me puse de pie y acerque mi polla a su boca, ella puso una cara de asco imposible de describir. - No, yo eso no lo hago, yo no lo hice nunca. - Tampoco nunca nadie te había hecho lo que yo te hice. Y te gustó. Entonces con su mano muy tímidamente cogió mi polla y lentamente acercó su cabeza, abrió un poquito la boca sacó su lengua y la paso un poquito sobre el glande, pareció gustarle y se la metió un poquito en el interior solo la puntita pero su aliento quemaba entonces cogí su cabeza con las dos manos y de un empellón se la metí casi hasta la garganta, quiso gritar pero no pudo, entonces la retiré hacia atrás un poco y suavemente empecé un lento saca y mete, ella le cogió gusto a la cosa y terminó siendo una verdadera profesional de la mamada, con sus uñas rascaba suavemente mis cojones, su lengua se deslizaba a lo largo de mi polla mientras su mano le daba de arriba a bajo de improviso se la volvió a tragar y yo sin poder evitarlo empecé a correrme a chorros y ella no pareció inmutarse (le gustó el semen) se tragó todo lo que pudo y tenía una cara de viciosa y putón que me dejó atónito, al mismo tiempo y casi sin tocarla, solo acariciando sus senos volvió a tener otro orgasmo, mi polla para no variar seguía tiesa como un palo, la recosté sobre la manta, me introduje entre sus piernas, apoye el glande entre los labios de su vagina y... adentro. Como follaba la condenada, sus movimientos eran desconcertantes, un poco para los lados luego de abajo a arriba y allí se mantenía un ratito como saboreando la salchicha que tenia dentro después otra vez rotación y sin previo aviso comenzó a dar andanadas con su culo igual que una locomotora, lanzó un grito que yo creí que despertaría a Manuel y a la gente del pueblo que en ese momento estaba haciendo la siesta, empecé a correrme también y mi semen salía por los costados de su vagina debido a la gran cantidad que le lancé en su interior, los dos quedamos medio muertos de gusto y cansadísimos, yo me quedé medio dormido pero me desperté debido a una sensación terriblemente agradable en mi pene, Graciela con su boquita me estaba haciendo una mamada maravillosa, me giré un poquito y metí mi boca en su todavía chorreante coño, localicé su clítoris y empecé a darle pequeños chuponcitos mientras introducía lentamente dos dedos dentro de su vagina, después de un buen rato solazándonos los dos con el gustirrinín que nos estábamos prodigando la cogí y le di la vuelta pues aquel culo tenía que desvirgarlo, Graciela tenía un culo fabuloso, me situé detrás de ella y ella al darse cuenta de mi intención quiso escapar, pero la tenía muy bien cogida de las caderas y como tenía el culo todo empapado de sus flujos y yo la polla empapada de su saliva en cuanto le apreté un poquitín ¡Zas! La cabeza adentro, ella apretó su esfínter y no me dejaba avanzar, entonces opté por quedarme quietecito mientras tanto con una mano acariciaba sus tetitas, ella empezó a relajarse yo seguía acariciándola dulcemente, como ya no hacía nada por soltarse mi otra mano se introdujo en su coño y entonces comencé a apretar y mi polla empezó a entrar en su interior sin dificultad de ningún tipo ella empezó a suspirar y a dar grititos yo inicié un mete saca desenfrenado y los dos empezamos a corrernos de nuevo como verdaderos animales. Nos abrazamos, nos besamos y nos dimos cuenta que pronto Manuel se despertaría, nos fuimos los dos al baño nos duchamos juntos y a toda prisa yo me metí en mi habitación y al poco rato alguien aporreaba la puerta, era Manuel para decirme de ir a tomar unos vinos mientras Graciela preparaba la cena yo le dije que si y cuando salíamos Manuel le dice a su esposa... - Té noto como algo cambiada, estas muy guapa ¿Verdad Carlos que está muy guapa? - Pues si, estuvo toda la tarde durmiendo la siesta y seguro que le sentó muy bien. - ¿Y tu que hiciste? - Pues dormir también estaba cansado de las consultas de esta mañana. Estuve tres días con Manuel y Graciela con la disculpa de atender a unos pacientes que lo requerían, la realidad era que mientras Manuel amasaba el pan yo amasaba el pandero de Graciela y dentro de 9 meses Manuel será muy feliz con el retoño que a bien seguro le dará Graciela. FIN DE LA 3ª ETAPA. ETAPA 4ª de León a Rabanal del Camino. Este recorrido es de 64 Kms. Y pasa por los siguientes pueblos: Orbigo, Astorga y Rabanal. Salí de León muy temprano serían las 7 de la mañana del día 21 de Julio y me puse a camino, pasé el Órbigo sobre las 8.30 o 9 horas, después de un breve descanso continué el camino sin encontrarme absolutamente a nadie, kilómetro tras kilómetro llegué a la ciudad de Astorga, me quedé a pasar la noche en un hostal para peregrinos sin que aconteciera nada señalable por lo cual muy temprano el día 22 continué el camino hacía Rabanal y todo siguió igual ¡Nada a señalar! ETAPA 5ª de Rabanal del Camino a Villafranca. Son 49 Kilómetros de recorrido: pasa por Molinaseca, Ponferrada y Cacabelos, como en esta etapa tampoco ocurrió absolutamente nada... pues seguiremos camino. ETAPA 6ª Villafranca a Triacastela. Son 47 Kilómetros pero dificilísimos, todo es pura montaña, pasa por los pueblos siguientes: Castro Sarracín, Cebreiro y Liñares do rey. Es de resaltar en esta etapa el típico albergue de o Cebreiro, son las famosas PALLOZAS, esta es una especie de casa rural montañesa (mas bien es una choza) pero que el peregrino aprecia considerablemente pues nos permite descansar a gusto y durante el tiempo que se necesite. El día 25 llegué a Triacastela. Es el día de Santiago Apóstol, día de la comunidad Gallega y la verdad me encantaría poder estar en Santiago, pero en fin algún día llegaré. Lógicamente en Triacastela estaban de fiestas y yo muy cansado pregunté a una buena señora de edad indefinida donde podría encontrar un lugar para descansar, y ella muy campechana me dice... - ¡Hay! Neniño pues té bienes con mi hermana y conmigo a nuestra casa, hay que caminar un par de Kilómetros pero como té queda en camino es recorrido que ganas ¿Qué te parece? - Por mi encantado señora, mire Ud. Yo soy médico y si puedo prestar mis servicios mejor, si no Ud. me dirá lo que tengo que pagar. - Bueno neniño tu no te preocupes ya veremos que es lo que puedes hacer como médico o lo que sea ¿De acuerdo? - Tu te esperas aquí mientras yo voy a buscar a mi hermana. Como a la media hora llegó la señora y me dice que no encontró a su hermana, por lo cual nos dirigimos a su casa, por el camino nos presentamos, ella se llamaba María y tenía 43 años, era una persona bastante corpulenta sin ser gorda, ligeramente mas alta que yo, calculo 1,71 metros, sus tetas debían de ser enormes, el culo bastante ampuloso dentro de unas caderas rotundas y en contraste con tetas y caderas, se apreciaba una cintura mas bien estrecha, total que sus medidas aproximadas serían de 115 – 75 – 110, lo que se puede decir, una señora muy rolliza, era muy morena con la cara quemada por el sol y la montaña y los andares y formas de la típica mujer aldeana, de su hermana me dijo que tenía 37 años y se llamaba Antonia, las dos eran solteras y Vivian solas, hacía escasamente un año que habían muerto sus padres. Llegamos a casa, era una típica casa de campo pero se apreciaba que económicamente era muy potente, mas que casa era un PAZO perfectamente modernizado, allí no faltaba de nada. Yo estaba muy cansado y pedí poder acostarme, por lo cual María me preparó una habitación y me acosté de inmediato. Sobre las 10 de la mañana me desperté, cogí unas toallas que María me había dejado y me dirigí al cuarto de baño, justo en cuanto me estaba acercando se abrió la puerta del mismo y salió secándose la cabeza y totalmente en pelotas la que me imaginé sería Antonia, yo me quedé de piedra pues el cuerpo de la Antonia era mareante, aquello no eran mas que curvas, sus tetas grandes y muy bien formadas, un poquitín caídas me imagino que por la edad, sus pezones marrón oscuro eran grandes y gordos dentro de una aureola también de color marrón oscuro bastante grande pero que hacían un conjunto precioso, la cintura estrecha, el culo respingón, unas piernas como columnas de mármol y en medio de ellas un coño que a primera vista era espectacular, sin tener demasiado pelo su pelvis era abultada, gordita, en ese momento tenía los labios del coño totalmente cerraditos pero se veía que también eran gorditos y todo el conjunto en una estatura de 1,75 metros aproximadamente. Ella al oír mis pasos un poco sorprendida se sacó la toalla de la cara y al verme lanzó un grito de espanto, yo estaba alelado, llegó María corriendo, ella al vernos a su hermana y a mí que seguramente teníamos una cara de tontos difícil de describir. Ella al ver a un extraño en su casa y yo al contemplarla a ella en pelotas. María se reía como una loca. Antonia se puso rápidamente la toalla delante de su coño (no le daba para nada mas) y María en cuanto paró de reírse nos presentó, le dijo que me llamaba Carlos, que era médico y peregrino e iba camino de Santiago que trató de localizarla el día anterior para presentarnos y que le fue imposible. Luego me enteré que entre ellas no solían dar explicaciones de sus andanzas, motivo por el cual el día anterior María no había localizado a la Antonia. Con muchísima naturalidad Antonia me dio dos besos, me dio la bienvenida y me dijo que podía pasar al baño que luego nos veríamos en la cocina, María bastante sorprendida me dijo... - Neniño le caíste mejor a la Antonia que a mí y ya es decir, sobre todo por lo rara que ella es. Al poco rato me dirigí a la cocina y allí estaban las dos hermanas esperándome para desayunar, Antonia con una sonrisa muy irónica me dice... - Bueno doctor ¿Qué le pareció el examen al que me sometió hace un rato? Yo muy desconcertado y rojo como un tomate fui incapaz de decir algo que fuera coherente, las dos hermanas viendo mi desconcierto se tronchaban de risa y me di cuenta que ambas eran un par de cachondas y calentorras. Desayunamos de una forma deliciosa y luego Antonia me pidió si la acompañaba al pueblo, si su hermana no tenía nada que oponer, por supuesto, María dijo que no había problema alguno. Cogió el Land Rober y nos dirigimos al pueblo, a la gente no les extrañaba en absoluto ver a cualquiera de ellas con un extraño, tenían muchas amistades y todo el mundo sabia que acostumbraban a dar alojamiento a muchos peregrinos, por otro lado eran personas muy queridas y sobretodo respetadas por lo cual todo el mundo se cuidaba muy mucho realizar cualquier comentario. En el pueblo realizó una serie de compras para a continuación regresar a casa, como era muy temprano (las 11,30) y no se comía hasta las 14,30 me dijo si me gustaría ver la finca, a lo que respondí que si, ella metió el vehículo por un camino muy tortuoso e inició la subida a la montaña (me dijo que se veía un paisaje maravilloso desde la cima) yo en lo que me estaba fijando era que su falda cada vez se subía mas pues ya podía verle la puntita de su braguita de color negro, ella se dio cuenta que no hacía mas que mirarle las piernas... - ¿Qué pasa nene te gusta lo que ves? - Por Dios que ya no soy tan nene. - Es que te veo tan embelesado. - Bueno es que tienes unas piernas preciosas. Dicho esto ni corto ni perezoso deposité mi mano sobre uno de sus muslos, ella lanzó una sonrisa y no dijo nada, siguió conduciendo y como quien calla otorga inicié una suave caricia por el interior de sus muslos subiendo poquito a poco hacia el triangulito negro, en cuanto llegué a el pasé uno de mis dedos por la rajita sobre su braguita y ella empezó a gemir quedamente, bajo unos árboles paró el coche y me ordenó bajar de inmediato, ella bajo de un salto y ya en tierra me atrajo hacia ella y me besó con desesperación, yo me apoderé de sus tetas sobre su camisa y sujetador (que duras las tenía) solté los botones de la camisa y sus pezones parecían querer romper el sujetador de tiesos y duros que los tenía, inicié una serie de mordisquitos sobre ellos mientras soltaba su falda y terminaba de quitarle la camisa. Su cuerpo volvió a sorprenderme, tenía puesto un conjuntito de braga y sujetador negro con encajes que realmente ensalzaba su divino cuerpo, mientras yo me moría de éxtasis en la contemplación de su cuerpo ella en un santiamén me puso en pelotas y... ¡Otra vez! - ¡Hay nene que pequeñita la tienes! - Olvídate del tamaño, estoy seguro que terminarás tan sorprendida que no querrás más. - Eso espero. Dicho esto, sin pensarlo se la metió toda en su boca, nos habíamos tumbado sobre la hierva, le quité la braguita y metí mi boca en su coño, iniciamos un 69 perfecto, ella chupaba mi polla y suavemente estrujaba mis cojones, yo inicié un mete saca de mi lengua en el interior de su vagina, luego mis labios buscaron su clítoris e inicié una chupada sobre el tan intensa que ella no resistiendo los espasmos de placer que la embargaba soltó mi polla y empezó a correrse como una condenada, en un momento volvió a retomar mi polla y se la metió hasta la garganta y ahí fue la mía, empece a tirar tanta leche que a poco le sale por las orejas, la condenada no dejó escapar una sola gota, cuando vi su cara era de puro vicio y se relamía los labios con verdadera fruición, me giré hacia ella y la besé con toda la pasión del mundo, le saqué el sujetador y empecé a mamar de sus tetas al igual que un niño de pecho ella tenía los ojos cerrados, de repente los abrió al notar que mi pollita se estaba introduciendo en su interior (no se lo podía creer después de la corrida que había tenido) elevó sus piernas y las cruzó sobre mi espalda, nuestros movimientos era cadenciosos, sin prisa, saboreando cada milímetro de nuestros respectivos sexos, sus tetas y debido a la diferencia de estatura casi me quedaban a la altura de mi boca por lo que no tenía dificultad alguna para chupárselas a placer (tenía unos pezones riquísimos) ella empezó a suspirar y a gemir... - Si mi niño, sigue mi niño, pero que bien lo haces, me estas matando de gusto cariño mío, me estoy corriendo, me corro otra vez ¡Qué rico! Y en efecto, empezó a dar sacudidas con su culo y a gritar, su corrida no la superan ni en los San Fermines de Pamplona, simultáneamente yo empecé a correrme también y si antes descargué un vaso de leche ahora fue medio litro, no paraba de salirme, le dejé el coño totalmente inundado, tanto que al ponerse de pie le bajaba el semen muslos abajo, ella no salía de su asombro. Eran las 14 horas, se nos había pasado el tiempo en un soplo, cuando llegamos a casa María se nos quedó mirando, se fijó en las piernas de hermana y empezó a reír como una loca... - ¡Antoñita¡ ¿Qué tal se portó el neniño? ¿Es bueno dándole al pandero? - ¿Por qué lo preguntas? - Fíjate que chorretones de semen traes por las piernas. - ¡Hay María! El neniño tiene la gaita pequeña, pero no encontré a nadie que la haga sonar como él, es una alegría. Con los comentarios de ellas yo me moría de risa, María puso la comida y después de comer Antonia dijo que se iba a dar un baño, María que se iba a hacer una siesta pero conmigo en su cama, por lo cual me cogió de la mano y me condujo a su habitación, en cuanto llegamos parsimoniosamente comenzó a desnudarse, al quitarse el vestido yo babeaba (me encantan las tetas gordas y grandes pero mucho mas los coños peludos) lo que estaba mirando colmaba todas mis ilusiones, por los lados de su bragas salían dos montones de pelo y aunque su braga no era corta precisamente por la parte superior salía un verdadero matorral (ella se reía por mi cara de tonto) se quitó el sujetador y sus enormes tetas quedaron al descubierto, grandes, gordas e increíblemente casi totalmente derechas, aquello era un milagro de la naturaleza, al quitarse las bragas por poco me caigo de culo, con las piernas juntas solo se veía pelo, de su coño ni rastro, se tumbó sobre la cama sin decir nada, mi palo estaba a mil y en una exhalación me desnudé y me tiré sobre ella como un cohete, amorosamente me colocó sobre ella y me dijo que chupara de sus pezones y acariciara sus tetas con mis manos, le gustaba muchísimo, yo despacito con mi lengua rodeaba sus pezones, mis manos apretaban aquel par de montañas, después de un buen rato intenté bajar por su vientre y no me lo permitió, me dijo que no le gustaba. Me imagino sería por la gran cantidad de pelo que tenía, era tanto que aunque estaba totalmente empalmado y mi picha a la altura de su raja no la daba penetrado, de pronto flexionó sus piernas, bajo sus manos, separó el pelo y los labios de su coño y mi pene penetró en su interior como cuchillo en mantequilla, lo tenía ardiendo, colocó sus manos sobre mi culo y me dijo que no me moviera, ella hacia ligerísimos movimientos con su culo, sus músculos vaginales chupaban mi polla, ella jadeaba quedamente y aunque yo quería moverme no me dejaba, sus músculos seguían trabajando y no me pude aguantar mas, empecé a correrme a borbotones, yo lloraba de gusto, era la primera vez que alguien me echaba un polvo semejante, fue ella la que me folló a mí. Entonces ella aflojó sus manos y dijo... - ¡Ahora! ¡dale duro! Espero que no me engañara mi hermana y que no se te afloje. Su hermana no la engaño, mi herramienta empezó a entrar y salir de su coño de una manera vertiginosa, ella empezó a gemir y gritar, sus manos de pronto apretaron mi culo contra ella, frenó todo tipo de movimiento y en mi vida vi a una mujer correrse de aquella forma, se quedó totalmente desmadejada y yo estaba cansadísimo, me quedé dormido, me desperté con una sensación maravillosa, estaba en la gloria, alguien me estaba besando dulcemente pero al mismo tiempo alguien daba lametones a mi polla. María y Antonia se sonrieron... - Haber bella durmiente, es hora de trabajar, en este lugar está prohibido haraganear. Me lo decían con mucho cariño y yo cariñosamente puse mi boca sobre uno de los pezones de María y comencé a darle chupaditas como a ella le gustaba, mientras tanto la Antoñita perecía estar pidiendo la merienda y desde luego no la hice esperar demasiado, cuando empezó a salir mi leche la muy glotona se la tragó todita y decía a su hermana... - Hay María que lechita tan rica tiene nuestro nene. María se debatía entre oleadas de placer, pues mientras yo mamaba de sus tetas, Antonia chupaba mi polla y tenía tres dedos metidos dentro del coño a su hermana. Antonia estaba a cuatro patas, me situé detrás de ella, la aferré bien por las caderas y sin previo aviso se la ensarté de golpe en todo el culo, ella dio un grito de dolor y me largó una hostia que si me coge me mata pero como la tenía bien sujeta y no afloje ella se fue calmando pero soltando barbaridades (María se moría de risa) Antonia de pronto se quedó quietecita, yo empecé a moverme suavemente, mi polla empezó a deslizarse por su recto con toda suavidad, ella comenzó a gemir y a retorcerse y de pronto ambos empezamos a corrernos como animales, ella daba alaridos de gusto y se dejó caer en la cama medio muerta de placer... - Hermana, dijo a Maria fue el mejor polvo de mi vida, este niño es un Angel. - Esto no me lo puedo perder todavía estoy alucinada, Carlitos descansas un poquito y después a mí ¿Vale? Las dos se acostaron y me situaron en medio de ambas, yo estaba en la gloria, me acariciaban por todos lados y yo hacía lo que podía y repartía caricias a ambas hermanas, era un verdadero placer acariciar aquellos hermosos cuerpos. Antonia se bajo a los pies de la cama y como no mi polla a su boca y en un par de segundos me la puso a reventar y dice a su hermana... - Anda María ponte a cuatro patas y levanta bien el culo. Ella hizo lo que le mandó su Hermana y me dijo... - Métemela despacito que por ese agujero todavía soy virgen. - No te preocupes, le dije, ya verás como te gusta. La muy zorra de la Antonia me hizo una seña para que se la indilgara de golpe como hice con ella, a mí me dio la risa, me situé bien detrás del culo de María ¡Qué maravilla! Parecía un coño todo rodeado de pelo y eso me puso a mil, apoyé la cabeza de mi pene en la entrada del culo y con un golpe seco de caderas ¡Zas! Toda dentro. María no gritó pues parecía esperarlo pero entre dientes y bufando me llamó hijo de puta, yo iba a moverme y ella me grito... - ¡No te muevas cabrón! ¡Me duele mucho! Me quedé quietecito y Antonia suavemente aparto los pelos de la vagina de su hermana y empezó a estimularle el clítoris, yo alargue una mano bajo ella y le acaricié las tetas, con estos estímulos ella solita empezó a menear el culo, yo al mismo tiempo inicié el movimiento de mete saca muy suavecito, ella cada vez meneaba mas el culo, empezó a convulsionares a gemir y luego a gritar que pensamos le iba a dar algo, a mi me empezaron a dar escalofríos por la espalda y me empezó a salir un río de semen (no me explico como podía fabricar tanto) María tubo el orgasmo de su vida, cuando se repuso me dio un cachetazo pero a continuación me llenó de besos llorando de alegría. Toda esta historia ocurrió el Lunes día 26 de Julio, María y Antonia me rogaron pasara unos días con ellas, los 3 lo pasaríamos muy bien y a mi no me iba a pesar, luego de meditarlo un minuto accedí con la condición de que pasara lo que pasara invariablemente el próximo domingo día 2 de Agosto partiría hacia Santiago, ellas encantadas estuvieron de acuerdo, ni que decir tiene que nuestra diversión diurna y nocturna era follar de todas las maneras posibles, excepto con María, seguí sin dejarme que acercara mi cara a su chocho. Antonia era una Tigresa, ella y yo hacíamos virguerias, los dos éramos igualitos, una tarde a mí me provocó 6 orgasmos y ella tubo 14 según me confesó, pensarán que a ese ritmo tendría que estar destrozado, ni mucho menos, me cuidaban a cuerpo de rey, lo único que hicimos durante mi estancia fue: dormir cuando nos apetecía y normalmente era por puro cansancio y comer... Las 2 eran cocineras excepcionales. El Jueves después de comer (Habían preparado un cordero al horno que estaba delicioso) Surgió una discusión entre nosotros, la cuestión era quien follaba mejor y tenía mas aguante, Antonia dijo que como ella nadie, podría pasarse follando toda la vida sin cansarse, yo dije que ese no era el mérito que la cuestión a parte del aguante era sobre todo satisfacer a la pareja plenamente, las dos estuvieron de acuerdo conmigo, entonces María sorprendió a ambos, nos aseguró que ella con sus músculos vaginales era capaz de resistir por tiempo indefinido y al mismo tiempo ordeñar materialmente a su pareja por mucha resistencia que este tuviera, los dos nos la quedamos mirando y la pérfida de la Antonia mirándome directamente a los ojos me dice... - Serias capaz de hacer una apuesta. - Por supuesto dije ¿De qué se trata? - ¿Cuánto tiempo crees tú que aguantarías a María sin que se te baje? - Mínimo Hora y media. - ¿En ese tiempo cuantos orgasmos crees que podrías tener? - Tres o cuatro. - Bien, si lo consigues tendrás el dinero necesario para montar tu clínica y si no, tendrás que permanecer con nosotras hasta el día primero de Septiembre ¿Aceptas? Yo un poco preocupado desde luego acepté. No entraba dentro de mis planes demorarme tanto tiempo, había dejado por el camino algunas cosas que necesitaba no olvidar, pero como les había comentado de mi carencia económica para montar la clínica, ellas se aprovecharon para cogerme al mismo tiempo era la oportunidad de mi vida. Antonia y María se sonrieron como dos verdaderas zorras, yo mirándolas me sonreí también y me dije... ¿Bueno haber que pasa? De todos modos al final saldré ganado. Acordamos la faenita para esa misma noche, yo me había trazado un plan, este era que tenia que castigar y tratar de relajar los músculos vaginales de María todo lo posible por lo cual le dije... - María tienes que permitirme acariciarte donde yo quiera y el tiempo que quiera, si no, no hay trato. Ellas aceptaron riéndose, yo me reía también, intuía que a María nunca nadie le había hecho un Cunilingus o bien por que el que veía su peludo coño se asustaba o por vergüenza propia de ella, pues bien yo estaba dispuesto a hacérselo y vive Dios que ella sabría lo que es bueno. Inmediatamente nos fuimos a la cama (María y yo protagonistas, Antonia espectadora) enseguida nos empelotamos, me eché sobre las tetas de María y empecé a mamar como si nunca lo hubiera hecho, estoy seguro que a los pocos minutos tubo un orgasmo tetil, inicie una bajada lenta de mi boca y lengua hacia su vientre, en cuanto llegué a su ombligo intentó impedirme el avance, yo miré a Antonia y esta le apartó las manos a su hermana para dejarme paso libre, María tenía los ojos cerrados y jadeaba, proseguí el avance hacia su monte de Venus ¡Que cantidad de pelo! Y que largos, cada uno debía medir sobre 8 centímetros, no me importó en absoluto, tenia la vulva gorda e hinchada los labios vaginales gruesos y cerraditos pero en la cresta asomaba como el pico de un gallo, era su clítoris, lo tenía muy desarrollado y en ese momento ya muy excitado, con mis dedos aparté delicadamente sus pelitos y abrí sus labios vaginales, ella al notar mi boca sobre su raja dio un respingo y se quedó quietecita, como esperando acontecimientos, empecé a pasar mi lengua muy suavemente de abajo arriba y de arriba abajo, ella empezó a agitarse y a doblar las rodillas hacia arriba como para facilitarme la faena, con mi lengua comencé a rodear su clítoris y a darle ligeros latigazos, ella se estremecía, fui introduciendo suavemente primero un dedo, luego dos y al final, tres dedos dentro de su coño, con ellos inicié el estímulo de sus músculos vaginales, cuando sus músculos por inercia aprisionaron mis dedos con la boca yo aprisioné su clítoris e inicié una chupada intensa sobre él, ella empezó a tener orgasmos uno detrás de otro, mis dedos en su interior eran incansables, María berreaba de gusto, daba verdaderos alaridos, en su vida nadie le había proporcionado tanto placer, mientras tanto Antonia espatarrada en el suelo se mataba a pajas y yo estaba a un millón de revoluciones, ordené a María se pusiera de lado, me situé detrás de ella, elevé su pierna derecha, introduje la mía y mi polla quedó situada en la entrada de su coño, un pequeño empujoncito y toda adentro (Es mi postura favorita, permite muchas cosas) Pasé mi brazo derecho bajo su pierna derecha y la situé lo más posible sobre mi cadera de esa forma tanto las tetas como su clítoris estaban al alcance de mi mano y esta iba de un lugar a otro sin transición, María se corría como una burra y yo ya llevaba dos orgasmos y seguía, al cabo de una hora mas o menos Notaba que María estaba cansadísima, la postura cansaba mucho mas a ella que a mi y pasados unos cinco minutos y después de un orgasmo mutuo María me suplico que la dejara, ya no podía mas. Antonia estaba alucinada, no comprendía como yo podía haber hecho semejante faena. Finalizó la semana y entre muchos besos y abrazos por parte de ambas hermanas amén de alguna que otra lágrima me dispuse a proseguir el camino, entonces María me entregó un sobre cerrado diciéndome que lo abriera cuanto estuviese bien lejos, mejor en Santiago y así me acordaría de sus buenas amigas, Antonia me rogó que al regreso pasara por casa a saludarlas, yo dije que sí pero no lo tenía muy claro, se me amontonaba el trabajo. FIN DE LA 6ª ETAPA ETAPA 7ª De Triacastela a Palas de rey Este recorrido es de 58 Kms. Y pasa por los siguientes pueblos: Barbadelo, Portomarín y Sala de la Reina. Salí de Triacastela sobre las 9 de la mañana del día 1 de Agosto y me puse a caminar, a 10 o 15 kilómetros de Triacastela me encontré con 5 peregrinos mas y decidí seguir el camino con ellos, eran personas muy expertas, caminaban bastante rápido, tanto que a las 11 de la noche habíamos cubierto los 58 kilómetros de la ETAPA. Buscamos albergue y a las 9.30 de la mañana del día 2 emprendimos la... ÚLTIMA ETAPA De Palas de rey a Santiago de Compostela hay una distancia de 63 Kilómetros y los lugares más señalables son: Leboreiro, Melide, Boente, Castañeda, Arzua Vilanova, Ferreiros, Lavacolla y por fin Santiago de Compostela. Nos pusimos de acuerdo para realizar este camino en dos etapas, la primera de Palas de rey a Arzua debido a que era la mitad del recorrido aproximadamente por lo cual llegamos a Santiago el día tres de Agosto a las 18,30 horas. En cuanto puse mis pies en la explanada de la Catedral lo primero que hice fue abrir el sobre que me había entregado María, con una nota escrita por ambas hermanas se encontraba un talón al portador por un importe de 1.500.000 Pesetas. La primera parte de la nota estaba escrita por María y decía... - Querido Neniño Carliños: no sé los años que pueda vivir, para mí tu recuerdo siempre será imborrable, tú eres la persona que as conseguido hacerme vibrar de pasión a mis 43 años, la única persona que ha sido capaz de descubrir mi más recóndito secreto y hacerme la persona más feliz del mundo, mi pico de gallo se muere por tus labios y boca, solo de pensar en ti se me hace el coño agua. Mi querido Carlos te quiero y te querré siempre... María. - Las letras de Antonia... Querido Carlos: en mis 37 años he conocido y follado con unos cuantos hombres de todo tipo y condición pero desde luego ninguno es comparable contigo, tu no follas a una mujer, TU AMAS A LA MUJER y esa cualidad prácticamente NO LA TIENE NINGÚN HOMBRE y muy poquitas mujeres. Desde que saliste de nuestra casa María y yo nos matamos a pajas pensando en ti. - Querido nuestro esperamos de corazón nos hagas una visita. María se desespera pensando en ti, tanto como que yo he tenido que meter mi lengua en su chocho para tratar de calmarla un poco y la muy desgraciada después de correrse como una vaca me dice que como tu no hay quien lo haga. - Muchos besitos de tus queridas amigas... María y Antonia de Triacastela. FIN |
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Stop a la Pedofilia
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