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La luz en el cuarto fue desapareciendo, mientras que la puerta a espaldas de Cintia se iba cerrando. Solo la fuerte música se escuchaba pero fue interrumpida abruptamente por un golpe seco. En completa oscuridad Cintia retrocedió, mientras que el sonido de unos pies descalzos que se arrastraban sobre el suelo se acercaba hacia ella con cautela.

Tenia el palo sujeto entre sus dos manos, cundo de pronto el cuerpo frió de Lily, que aun colgaba de la pared rozó su espalda estremeciéndola del asco. Intento evitarlo pero tropezó con un cajón de madera y cayo de espaldas sobre el cadáver, al estar este colgado con gruesos clavos que lo sostenían por las palmas de las manos y por los empeines, se precipito al piso causando un estruendo al chocar con el suelo de madera.

Cintia sabia que había delatado su posición, muy deprisa pero aun un poco aturdida por la caída comenzó a arrastrase por el suelo. Desesperada al notar que el sonido de los pasos no se oía más y que el palo había caído de entre sus manos, comenzó a buscarlo arrastrando las manos por el parquet cubierto de polvo.

Una gota helada cayó sobre su espalda y esta fue seguida por algunas más. Una respiración entrecortada se oía a unos cincuenta centímetros de su cabeza. Inmóvil, busco en la penumbra al sujeto o cosa que producía esta respiración y se sorprendió al ver unos pies a cada costado de su cintura que se perdían en la oscuridad.

De la nada dos manos comenzaron a ahorcarla, estaba a merced de este sujeto que no paraba de ejercer fuerza sobre su garganta. A punto de desmayarse con la punta del dedo de su mano izquierda sintió la punta del palo que había estado buscando. Su mano derecha era la única cosa que ejercía fuerza y que la separaba de la muerte y tenia que actuar de inmediato, no soportaba mas y comenzaba a desvanecerse, soltó las manos del hombre y tomo el palo asentándole un fuerte golpe en la frente al hombre, que con un grito de dolor y furia rodó hacia un costado, con las ultimas fuerzas que le quedaban a Cintia, giro su espalda sobre su cintura abanicando el palo en la oscuridad, esperando acertar este golpe sobre el cuerpo del sujeto y poder dejarlo fuera de combate, pero esto no fue exactamente lo que sucedió.

La punta del clavo cortó el aire produciendo un silbido que se interrumpió por unos segundos. El clavo había cortado la garganta del hombre. Un gemido ahogado en un líquido espeso broto de su boca y el sonido que produjo el impacto de la cabeza del hombre contra el piso le indico a Cintia que de algún modo había acertado en el blanco.

Exhausta se puso de pie y tambaleándose se dirigió hacia la puerta del cuarto. Una vez abierta pudo vislumbrar el macabro espectáculo que adornaba el piso. Un hombre completamente desnudo yacía boca abajo sobre un gran charco de sangre. Y a sus pies el cuerpo de Lily dibujaba una forma abstracta mientras que parte de su rostro y cuerpo se manchaban de sangre color naranja oscuro.

Cintia no entendía nada. Lo último que recordaba no aportaba ningún dato sobre la violenta muerte de su amiga y si bien sabia que había ido a esa casa para hacer su trabajo junto a Lily tenía bien en claro que en algún punto de aquella noche el hilo de la fiesta se había perdido. Tenía mucho sueño y el calor en la parte de arriba de la casa aun era mucho más insoportable. Aun tenía el pelo húmedo y si bien sus únicas prendas era un corpiño, una tanga de color negro y un par de zapatillas, estaba cubierta de sudor.

Ya estaba de regreso en ese oscuro pasillo. Jadeaba y le costaba respirar, se frotaba con suavidad el cuello, en donde hacia unos instantes las manos de un hombre habían intentado ahorcarla.

Mientras avanzaba por el pasillo revisaba los picaportes y dio con el baño. Era muy amplio y estaba muy bien decorado. Tenía una gran bañera de forma circular y sobre ella una cortina de tela que servia para bañarse con un poco mas de privacidad, Cintia corrió hacia ella, abrió el grifo y unos sonidos extraños provenientes de los caños, se escucho en el baño pero tras unos segundos un choro de agua cristalina salía de la canilla.

Se sentó sobre el borde de la bañera y se quito las zapatillas de lona, se puso de pie y con un poco de recelo miro hacia la puerta del baño cerrada con llave, y se quito el sostén. Cintia noto en sus pechos unas pequeñas manchas moradas, causadas por los mordiscos y pellizcos que había recibido unas horas atrás. Se bajo la tanga y totalmente desnuda se introdujo en la bañera que ya estaba casi llena.

Mientras se frotaba los senos, su abdomen y enjuagaba su entrepierna, no pudo evitar pensar en que hacia unos instantes había cercenado la garganta de un hombre y le había quitado la vida. Se detuvo en seco y se consoló pensando que muy probablemente ese hombre había asesinado a su amiga y que fue en defensa propia.

Volvió a cerrar los ojos y sumergió su cabeza bajo el agua. El eco que producía la gota al golpear la superficie del agua, se tornaba cada vez más fuerte.

Nuevamente se encontraba en el gran salón. El hombre seguía penetrándola sin demostrar cansancio alguno y rápidamente Cintia busco a Lily en el cuarto. Seguía tendida en el piso y los cuatro hombres la manoseaban y le besaban sus pechos. Uno de ellos con la mano bajo la manta la masturbaba, pero el rostro de Lily no se inmutaba, su mirada seguía perdida y cada tanto su cabeza giraba un poco o golpeaba contra el piso a causa de las desesperadas manos de esos cuatro hombres.

Cintia sintió como el sujete que la poseía salía de su cuerpo y acababa sobre su espalda con un fuerte grito, una gota de semen se deslizo entre sus nalgas y continuo hasta su vagina, despegándose de esta en forma de gota y terminando en el suelo de mármol del gran salón.

Muy sorprendida vio como los cuatro hombres se ponían de pie y sin perder tiempo levantaban a su amiga Lily, y se la llevaban por una puerta al final del gran cuarto.

Cintia muy asustada se puso de pie y corrió tras su amiga recogiendo del piso su ropa interior, una musculosa blanca y un par de zapatillas que se encontraban en el suelo. Tenía frió y cuando salio del salón pudo escuchar detrás suyo los gritos del hombre que se acercaban furtivamente. Aun desnuda y bañada en sudor y semen se apoyo contra la puerta para impedir que el hombre entrara. Puso una pequeña cadena que servia de traba en la puerta y con gran velocidad se puso la bombacha y el corpiño. Con la musculosa ya puesta se calzo la zapatilla izquierda y cuando se disponía a ponerse la otra, un fuerte estruendo se oyó en el cuarto y la gran puerta cedió. La silueta del hombre se dibujo en el umbral de la puerta y por los ruidos que hacia se notaba que estaba realmente furioso y agitado. Le grito algo a Cintia pero esta no pudo oírlo y sin perder tiempo comenzó a correr por un largo pasillo lleno de cuadros.

El hombre corría tras ella y no paraba de mal decir y amenazarla para que se detuviera, Cintia llego a una escalera y comenzó a bajarla con rapidez pero un fuerte golpe en su espalda hizo que ella cayera, por suerte para ella no se encontraba a una gran altura y solo recibió un golpe en el brazo. Con dificultad se puso de pie pero el hombre ya se encontraba sobre ella y con un fuerte empujón la volvió a tumbar.

Tenía un cuchillo en la mano y un brillo en los ojos, mezcla de excitación y agresividad.

Cintia le imploraba pero recibió un cachetazo que cortó estrepitosamente sus palabras y estas se transformaron en gemidos. Las lágrimas no paraban de brotar de sus ojos y pudo ver con gran sorpresa que mientras el hombre balbuceaba, se tomaba el pene con su mano y se masturbaba lentamente.

Con un fuerte movimiento, el hombre puso a Cintia boca arriba y coloco la hoja del cuchillo sobre el rostro de ella. En unos instantes el miembro del hombre se erguía ante sus ojos y Cintia pudo ver como este latía. Ella sabía lo que el quería así que abrió la boca, saco un poco la lengua pero un fuerte portazo la devolvió al baño de la planta alta.

El agua corría entre sus pechos y se escurría en su entrepierna. Algunos mechones de pelo le invadían su cara mientras que por su nuca, su corto cabellos dejaba caer un chorro de agua que se perdía por su espalda. Corrió la cortina de la bañera y sobre el suelo unas gotas de sangre y unas huellas embarradas le informaban que alguien había estado ahí mientras ella se bañaba. Tomo una toalla y se envolvió en ella, con una mas pequeña se seco el pelo y vio que en el espejo del lavamanos, sobre el vapor, un nuevo mensaje sentenciaba “Te espero en el Jardín”

Continuara…

 

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