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Ya me conocerán de mis relatos anteriores.

Como es mi costumbre, todos los viernes por la tarde después de dormir una siesta, me depilo el cuerpo con cera, luego me doy un buen baño y a continuación me aplico un enema para quedar lista para la noche. Después de esto un poco de crema hidratante para el cuerpo no viene nada mal y un buen perfume para seducir.

Anoche me transforme en Julieta, me elegí un vestido de lycra negro ajustado y muy corto, el cual dejaba ver parte de mi culo, unas medias con portaligas rojas de látex y para completar el conjunto unas sandalias con taco aguja muy altos. Me maquillé con una capa de base en polvo y el rubor. Me pinté los ojos con delineador líquido, curvé mis pestañas y me pinté los labios con un lápiz rojo oscuro perlado, para completar una peluca pelirroja.

Para ir preparando mi culo comencé a jugar con un consolador hasta tener una buena dilatación, luego me cambie el consolador que tenia en mi culo por un buf no muy largo pero sí muy grueso, que una vez dentro no tenía forma de salirse, salvo tirando de él. Caminar con semejante cosa adentro era de locos. Se me movía y hacía que inconscientemente yo lo apretara más, por lo cual caminaba moviendo mucho más la pelvis y arqueando mucho la espalda, sacando aún más el culo hacia afuera. Que calentura me daba, ya estaba lista para trabajar, por lo cual sin perder tiempo decidí salir a la calle, luego de caminar un rato se me acerca un tipo que enseguida de dijo de tener sexo, sin pensarlo un momento nos fuimos a un hotel.

Parecía muy apurado el hombre ya que se desnudo por completo sin ninguna seducción y yo enseguida me la llevé a la boca su enorme pene y empecé a chuparla suavemente, saboreando cada centímetro de esa gorda y larga morcilla, hasta su jugosa cabezota. La chupé con ganas, mientras él se estremecía. Cuanto más dura y grande se ponía más se la chupaba hasta que casi le explota. Yo creí que ya estaba bien, pero él quiso seguir y me la metió de nuevo en la boca. Seguí chupándosela con todas las ganas hasta que estuvo muy dura y sin previo aviso me largó un chorro de semen que me dio en toda la cara. Pero con gusto seguí chupando. Ahora me gustaba todavía más, podía sentir los restos de semen caer de su miembro parado en mi lengua. Sin dejar de chupar tragué todo lo que pude. No sé bien por qué, pero es locura que tengo por el semen, es mi más exquisito placer, pero por suerte seguía dura como al principio.

Comencé a jugar con el buff de la manera más sugestiva que pude mientras el tipo me miraba excitado, cosa que se reflejaba perfectamente bien en su gran pija. Me subí a la cama y me puse en cuatro patas, entregándome por entero. De forma nada delicada pego un fuerte tirón y quito el buff de mi culo, se ubicó por encima de mí y tras apoyarme la cabeza recibí en mi ano hambriento la entrada de su enorme pene hasta mi más profundo rincón. Ahí, sin más demoras, empezó a bombear como a mí me gusta, enloqueciéndome de placer. Bombeó y bombeó sin parar entre gemidos, exclamaciones y agites de ambos. A los cuarenta minutos empecé a gemir como loca y después a gritar pidiendo más y más fuerte. Él me dio el gusto y estuvimos así durante cinco minutos, al cabo de los cuales exploté en uno de los más fuertes orgasmos anales. Tuve que apoyar la cabeza en la almohada porque no podía más, el tipo seguiría cogiéndome mientras tuviera mi cola a su alcance. Me puse en cuatro patas de nuevo y no pasaron ni dos minutos cuando llegó su orgasmo. Su pene se había agrandado dentro de mí mucho más que al principio, y cuando me dio la estocada final la sentí. Creí que me lo iba a reventar, cuando de pronto llegó de golpe toda la leche que estuvo acumulando desde que me penetró. Con su pene tan clavado dentro de mi culo, pude sentir el envión de tres escupidas largas, que me inundaron de caliente leche. Después de eso su verga era como tragada por mi culo, como si en vez de querer sacarla por el contrario deseara meterla todavía más, pude comprobar que así fue, sentí que mi culo comenzaba a cerrarse. Le avisé lo que pasaba para que no se moviera, al no sacarla a tiempo, había que esperar a que yo relaje mi intestino y lo libere. Con una sonrisa le dije que el culo me iba a quedar como una flor pero que me gusta la sensación. Así que lo único que podíamos hacer era ponernos cómodos y esperar.

Después de unos veinticinco minutos y, aunque la sensación era espectacular, su pene no se deshinchaba y mi culo no cedía, tras un poco forcejeo de su parte logro sacarla. La cabeza había quedado un poco atorada en mi esfínter, enseguida me di cuenta del estado de mi culo por lo que yo sentía un tremendo y estirado orificio que no podía cerrar y la cara de sorpresa del tipo. Pero enseguida le pedí que me colocara el buff y por instinto busque su pene para chuparlo otra vez. Me miró confundido, pero le insistí que metiera el buff. En cuanto se la puse dura le pedí que me atravesara el culo otra vez.

Lo hizo, sólo que esta vez en lugar de mí siempre favorita posición de cuatro patas, me propuso hacerlo inclinada. Así que me incliné sobre el sofá como abrazándolo, abrí un poco más mis nalgas y mi culo, lista y abierta para otra fenomenal cogida. De un rápido tirón quito el buff y sin perder tiempo comenzó a meter su enorme pene que me dilataba el esfínter para entrar otra vez y comenzar a deslizarse de afuera hacia adentro y de adentro hacia fuera, con su bombeo.

Con los enviones cada vez más rápidos y fuertes me produjo mi segundo orgasmo anal. Cuando estaba por llegar al máximo placer oigo que también al tipo que empieza a gritar. Comencé a gritar como una perra y a retorcerme del placer en la cima de mi orgasmo cuando también él grita desaforado, al tiempo que un incontrolable y caudaloso río de leche me inundaba el culo por completo y rebalsaba en pequeños chorritos cayendo al suelo, taponado en su mayoría por la tremenda pija. Cuando tuvo energía para sacármela escuché caer al suelo el resto de todo ese semen que mi enorme y abierto culo no se tragó.

De verdad estaba muy cansada pero todavía me quedaban ganas de seguir un poco más, pero esta ves sin que yo le dijera nada el mismo me introdujo por completo el buff en mi culo. Me acerqué a él y tomando su caído aunque gigantesco pene para masturbarlo un poco, le preguntó si no quería que probáramos de hacerlo boca abajo. Mientras iba a la cama otra vez yo iba adelante llevándolo del pene y el se entretenía pellizcándome las nalgas y moviendo el buff que estaba metido hasta el fondo. Me acosté cómodamente boca abajo en la cama y separé mis nalgas para dar paso al gran pedazo. Como se había acostado encima de mí pero todavía no me había penetrado y no había quitado el buff, le dije que si no sabía qué hacer con su gran pija, mejor que me la metiera en el culo, que yo tengo lugar de sobra y no me molesta para nada. Se río de la broma y enseguida me hizo caso, forzándome mí culo y dando fuertes envestidas que me llegaban, para variar, hasta el fondo. Me cogió y me cogió junto al buff en una hermosa doble penetración anal y siguió sin parar durante un largo rato. Mientras me bombeaba me preguntó si no prefería mi posición favorita, ya que él también tenía ganas de terminar en perrito. Le di el gusto. A los cinco minutos de cogerme así empecé a gemir sin parar y cada vez más fuerte. La sensación me recorría todo el cuerpo mientras yo gritaba cada vez más. Sus continuas arremetidas contra mi culo el cual se encontraba dilatado al máximo, me dieron la estocada final y acabamos juntos a lo bestia. Yo tuve un tercer orgasmo por el culo que por poco me provoca un desmayo, y él liberó tanta leche en su grito que además de rebalsarme el culo otra vez manchó todas las sábanas y parte de mi ropa.

Después de semejante noche descansamos un cuarto de hora y luego yo acomode un poco mi ropa, la cual se encontraba bastante manchada de semen, para volver a casa y reponer fuerzas.

Si les gusto espero respuesta a arde-julieta@educ.ar

 

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