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Este relato es como continuación al publicado “Una jefa muy dominante”...



En días sucesivos a mi primera experiencia con mi Jefa de Sección, la relación con ella fue muy diferente, en la manera de actuar de ella parecía como que no hubiera ocurrido nada, pero para mí era muy diferente, yo no dejaba de pensar en cómo me había tratado y en las sensaciones que había tenido. Me parecía todo fuera de lugar, tanto, que cada vez que la veía me producía un estado de desasosiego total, estaba nervioso y tenso, pero a la vez no podía negar que me encontraba en un estado de excitación que hasta entonces no había vivido en anteriores relaciones sexuales.

Aunque trataba de analizar o de entender cómo y porqué había ocurrido, no tenía explicación para ello, lo que si que era cierto, es que deseaba verla y sí, también deseaba volver a notar esa sensación de placer que había vivido en aquellos momentos. Era tal mi ansiedad que no veía el momento de poder verla otra vez a solas, esperaba que me llamara a su despacho en cualquier momento, e incluso no cumplía como es debido en el trabajo, para así poder ser recriminado por mi dejadez, pero no ocurrió nada hasta pasada una semana.

En una de las reuniones de trabajo que solíamos tener los lunes por la mañana antes de empezar la jornada laboral, estábamos cinco personas presentes y coordinaba la reunión Izaskun como Jefa de Sección. Su secretaria leyó un informe interno en el que se hacía mención a que las ventas en mi departamento habían descendido sin entender el motivo, ya que no se había alterado la política de ventas ni tampoco se habían variado los artículos en cartera. Siendo el único departamento, dentro de la Sección que ni se había mantenido ni subido en las previsiones realizadas al principio del ejercicio, y después de una fuerte apuesta de la empresa, no se entendía muy bien porqué estaba ocurriendo esto.

Requerido para que expusiera mi opinión en el asunto por parte de Izaskun, comenté que las previsiones no eran las correctas y que estaban sobrevaloradas y fuera de contexto, y que la empresa que las realizó no conocía muy bien la dinámica de trabajo, después de un silencio, ella comentó: - No se Ángel si conoces que esas previsiones que descalificas están realizadas por mi, no ha sido ninguna empresa quien ha elaborado ese informe.
Yo le comenté entonces que no estaba de acuerdo con ese informe y que no se podía prever de antemano unas ventas similares o superiores a otros años.

Ella que no dejaba de mirarme fijamente con el rictus tenso, fríamente me dijo que lo que no se podía prever era la desidia y la inoperancia de un empleado para desarrollar su labor. Todos estaban callados, la secretaria y mis tres compañeros/as de trabajo, y entonces se me escapó y dije que lo que no se podía permitir era humillar a los empleados en público delante de un cliente insatisfecho y descargar contra el empleado las culpas propias de la deficiencia de un producto. Dicho esto, la reunión se tornó en algo poco agradable, y después de exponer otros puntos, se dio por terminada la misma.

Cuando estaba a punto de acabar mi jornada, eran las nueve de la noche, me llega una nota en la que Izaskun quería verme, yo por mi parte la verdad que no me encontraba en disposición de ver a nadie, y menos de pelearme por nada, así que me fui al garaje para coger mi coche. Bajando en el ascensor al garaje, me encuentro al salir de él a Izaskun, me dice que adonde voy, que si no he recibido la nota en la que me “ordenaba” que fuera a verla al acabar de trabajar, yo le comenté que no tenía porqué ir a verla en mi tiempo fuera del trabajo, dicho esto se acercó a mí y puso su cara a unos centímetros de la mía, mirándome fijamente a los ojos, yo no veía más que sus grandes ojos azules taladrándome y traspasando mi cerebro, luego dijo: Mira niñato, me tienes hasta los cojones, ahora mismo vas a coger y vas a mover tu culito, vas a ir a mi coche, vas a abrirme la puerta, y vas a subir en él sin decir una palabra, ¿lo has entendido? Yo dije que si, y nada más lo dije, me dio un rodillazo en los testículos, diciendo: Veo que eres bastante retrasado, tú que entiendes por no decir ni una palabra mamón. ¡¡Venga detrás de mí!!

Nos acercamos a su aparcamiento donde tenía su Audi A3 y una vez dentro me dijo, ahora te vas a desnudar entero, no quiero que ensucies mi coche con tu ropa de albañil. Yo me fui desvistiendo y ella se puso unas gafas de sol nada más salir del garaje, allí estaba yo recorriendo la ciudad en el coche de una mujer, que era mi Jefa y totalmente desnudo e indefenso. Veo que te has descuidado y que te está creciendo otra vez el pelo en los huevos, ¿acaso no te dejé bien claro como me gusta que los tengas?, ¿te ha gustado hacerte el listillo en la reunión, verdad? ¿Piensas que porque tengas esa carita de pijo guapo te van a respetar más?, ya verás como acabo yo con esta situación. ¡¡ Y no me mires coño, baja la cara y no se te ocurra mirarme ¡!

Llegamos a su casa y metió el coche en el garaje del chalet, me dijo que me esperara, y al rato llegó con un perro Golden Retriver, le quitó la correa del cuello y me la tiró hacia dentro diciéndome que me la pusiera, yo me quedé mirando la correa y al verme dudar, me gritó que me pusiera la correa de una vez si no quería dormir toda la noche en el garaje, la recogí y me la puse alrededor del cuello, vi que tenía una pequeña placa donde ponía “Suki”, y después de ponérmela me dijo que bajara del coche, se acercó a mí y me ordenó que me pusiera de rodillas, me agaché y estando en el suelo me ató con la cadena y delante de mí y tirando de la cadena me llevó adentro de la casa.
¡¡Vamos, entra dentro perrito, pórtate como un buen perro y el ama puede que te deje que duermas a sus pies hoy!!

Una vez dentro, me quitó la cadena y fue tirando las cosas conforme iba andando por el salón, siendo yo el que las recogía del suelo y las apilaba en mis brazos esperando que me indicara donde ponerlas. Se fue al teléfono a comprobar los mensajes junto con “Suki” y me dijo que le preparara el agua para darse un baño, subí a la parte de arriba donde tenía su habitación, y le puse el agua tibia echándole unas sales marinas. Esperé sentado en la taza a que ella subiera, y me encontraba totalmente confuso, no sabía qué hacía allí, y porqué me dejaba hacer todo lo que ella quería, pero no podía irme, estaba preso de ella, no sabía explicarlo, pero era consciente que la situación me superaba y que no iba a ir a ninguna parte.

Subió las escaleras y entró en el baño mordisqueando una manzana, llevaba puesto una camisa blanca desabotonada y su falda ajustada del traje, sus medias negras y con los zapatos de tacón del color de la falda. Yo miraba de soslayo ya que no me atrevía a levantar la cabeza, ella levantó una pierna y la puso encima de mis muslos, clavó uno de sus tacones de aguja en uno de ellos y con la punta del zapato tocó mi pene, yo que miraba hacia abajo vi sus tobillos y a la altura de la rodilla podía apreciar como se estaba oscuro al final de sus piernas, pero cuando intentaba mirar, ella puso la planta del zapato entera en mi pene y apretó hacia abajo, produciéndome dolor, diciendo que no me atreviera a mirar más allá de sus pies.

Mi pene estaba empezando a cobrar vida y poco a poco notaba una excitación idéntica a mi primera vez con ella en la oficina. Siguió torturándome con el zapato sobre mi aparato y mordiendo la manzana hasta que después de un rato, me dijo que le quitara el zapato, así lo hice y luego subió con la misma violencia el otro, quitándoselo también, con los dos en la mano, me dijo que los oliera, los llevé a mi nariz, y me entró un olor fuerte a sudor, me encantaba como olía, cerré los ojos y estaba extasiado con su olor, recordaba ese olor de la otra vez y mi polla estaba ya tambaleándose de excitación.

Una vez sin los zapatos y viéndome en el estado en que me encontraba, me dijo que me pusiera de rodillas, me arrodillé, y me dijo que le lamiera los pies, empecé a chupar delicadamente sus pies con la medias puestas empezando por sus dedos uno a uno y luego con sus tobillos, ella me dio con la rodilla en la cara para decirme que ya era suficiente y luego se sentó en mi espalda, yo no podía verla, y ella se fue quitando las falda, que la dejó encima mío, la blusa, la falda, las medias, el sujetador y por último el tanga que lo tiró delante de mi hacia la habitación diciéndome que fuera por él a cuatro patas y que lo llevara al cesto de la ropa sucia junto con la demás ropa sin levantar la cabeza del suelo y que me diera prisa porque a “Suki”, también le gustaba sus braguitas, miré hacia la habitación y comprobé que el perro estaba mirando hacia éstas y moviéndome me acerqué a ellas, él se levantó de la cama para ir hacia donde yo me dirigía y llegué antes que él, las cogí del suelo como si fueran un tesoro y me las llevé a la nariz, notaba sus olores más íntimos como inundaban hasta el último de mis rincones y chupé sus jugos, no podía evitarlo y bajando las escaleras empecé a masturbarme violentamente con la braga en mi nariz y tirando en medio de la escalera enmoquetada empecé a notar los espasmos previos a correrme siendo testigo de cómo me corría, el perro de mi nueva ama, aunque ahora éramos dos sus esclavos…

Continuará…

Autor: Ángel guapetonss@hotmail.com

 

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