Relatos |
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Gracias por los correos que he recibido, que me animan a seguir contando mi activa vida sexual como profesora madura y muy sensual. El caso es que en uno de mis anteriores relatos Javi y su madre nos habíamos entrevistado en mi casa para proponerme que le diera unas clases particulares. Pepa, su madre, resultó ser una mujer muy caliente, como yo, insatisfecha y deseosa de sexo con mujeres o con hombre, incluso con su hijo, al que enseño el secreto supremo del más conspicuo sexo duro. Yo ya había comenzado el curso en un instituto cerca de mi casa, donde conocí a la directora he hicimos amistad enseguida (véase el relato correspondiente). Por las tardes, al llegar a casa me preparaba algo para picar y luego esperaba que subiera a las 7 de la tarde Javi. El chico era aplicado, y como dije en otra ocasión, muy guapo, deportista, y físicamente muy preparado para las maravillosas artes amatorias. Buen pene y mucho aguante y resistencia a la eyaculación, en fin, lo que todas las mujeres deseamos en un buen amante. De todas formas la primera hora era sagrada y dedicada a la cultura clásica. Estabamos dedicados a analizar algunos capítulos destacados de ese gran libro de la literatura universal \'El Quijote\'. Dedicamos la tarde a leer y entresacar lo más destacado del capítulo en el que a Sancho se le convence para que se dé o haga dar tres mil azotes para que Dulcinea quede desencantada. Nos reímos un buen rato por las ocurrencias de este gran escritor, Cervantes. -Bueno Loli, me encanta cómo me explicas lo que estudiamos, y me haces amar los libros y la literatura, pero ¿por qué no descansamos un poco? -De acuerdo pero tienes muy cerca los exámenes de septiembre y tenemos que dedicar a los estudios un poco más de dedicación, mentalízate o si no, no los aprobarás. -Vale profa, pero ahora quiero tomar un refresco y que me cuentes cosas de ti. -No tengo mucho que contar, estoy un poco cansada con las clases de hoy porque tengo una clase un tanto difícil. Son al menos 50% de repetidores y son ya chicos y chicas mayores, de unos 18 años, más o menos como tú. Son un poco difíciles de tratar porque si les das confianza es peor, no sé, noto que me miran un poco raro. -A lo mejor es porque como te gusta vestir de esa manera, tan provocativa... A mí me cuesta horrores concentrarme teniendote ahí con esas medias negras y esa minifalda. En serio, no te rias, es muy difícil pensar en Cervantes cuando tienes delante ese par de tetas agarradas por ese sujetador de encaje negro. -No exageres, eres un adulador, ¿cómo te voy a atraer a ti y chicos como tú? Si soy una abuelita para vosotros. -Loli, no digas eso, estás buenísima y lo sabes. Mira cómo me tienes, si me van a explotar los pantalones. Eres una mujer con experiencia y eso es lo que los de mi edad necesitamos, porque somos nuevos en esto del sexo y estamos un poco confundidos. Por eso me pone tanto cuando lo hago con mi madre, que también es una viciosa como tú, con perdón. Las chicas de mi edad son solo bollicaos, muy buen cuerpo pero no saben hacerte que disfrutes, son meras receptoras de penes, pero son pasivas, no tienen ni puñetera idea de cómo hacer que se vuelva loco un chico. -La verdad es que puede que tengas razón que la experiencia es un grado, y en cuanto a lo de viciosa, ya te daré yo vicio..ja, ja. Me senté a su lado en el sillón grande, rozando mis piernas con las suyas. Su paquete estaba en plena erección. Se notaba que mi escote y minifalda que se había subido lo suficiente para dejar a la vista mi tanga negro semitransparente, estaba haciendo efecto inmediato en su pene. Y eso que no era la primera vez que me veía desnuda. Puso sus manos en mis rodillas, acariciandome por encima de mis medias, buscando los ligueros. -Loli, eres la profesora más preciosa que conozco. Me vuelves loco y quiero follarte aquí mismo. -Javi, es mejor que sigamos con \'El quijote\' No podemos hacerlo cada tarde, qué pensará tu madre que cada tarde nos pilla en plena faena en vez de estudiando. Dirá que no me gano en sueldo que me paga. -Lo que dice es que estás muy buena y que es una suerte que vivas aquí, cerca de nosotros. Que te desea tanto como yo y que estaría chupandote el coño cada día. Los dos creemos que te ganas muy bien el sueldo y que si quieres podemos subirte un poco la paga para que nos dediques un poco más de tiempo. Al fin y al cabo, si te dedicaras a ser puta de gente importante o que conoces ganarías mucho más y tienes un cuerpo perfecto para hacerlo. -Eres un adulador y mientras me hablas tu vas a lo tuyo, a desnudarme y a meterme la mano en mi vagina. Es mejor que estudiemos. -Loli, lo que yo quiero es estudiar tu anatomía, que me vuelves tarumba, no pienso más que en venir a tu clase y luego follarte hasta reventar. Eres como una droga para mí y ahora mismo necesito mi dosis de hoy. No paraba de darme placer y caricias sobre mi tanga, acariciando mis vellos púbicos, y buscando la manera de que me mojara antes de introducir su mano directamente en mi coño. Sus labios bajaron a mi cuello, y seguían mordisqueando mi piel, mis tetas se excitan con facilidad y ya las había liberado, cada vez lo lograba con más rapidez, era todo un experto. Su lengua chupaba mis pechos, mis aureolas rosadas y enormes. Mis pezones eran grandes y duros a estas alturas de la excitación. Yo ya no podía resistirme porque me había llevado a ese estado de no retorno en el que no me quejaba no le pedía que me dejara, más bien, mis jadeos, y movimiento pelviano era clara indicación de que me moría porque me follara y dejara relajada del duro trabajo de ese día. Era mi medicina, mi alivio, sentirme querida y deseada por un jovenzuelo que mevolvía loca, que me llevaba a cimas del placer que no recordaba. Mis manos habían comenzado a bajarle a su vez sus pantalones que bajaron junto con los slip, pues con el sudor se habían pegado y su pene saltó disparado, en su máximo explendor. Me acercó a sus piernas para que le montara a caballito, le pasé mis piernas por detras de su espalda y me fui sentando sobre su pene, de manera que mi coño se iba introduciendo en su pene lentamente, a medida que yo iba teniendo sensaciones placenteras a cada momento. Mis sentidos estaban a 1000 muy sensibles y excitados. La respuesta de ese gozo no se hizo esperar, mis flujos corrían por mis labios vaginales y lubricaban el contacto con el pene de Javi. Yo dirigía ahora las acometidas, subía y bajaba a voluntad, mientras él me succionaba los pechos con verdadero deleite. Sus manos me acariciaban la espalda desnuda y bajaban hasta mis nalgas que al parecer le excitan muchos porque las amasaba con rabia mientras gemía y suspiraba acercándose a su climax deseado. Yo llevaba en la gloria ya un tiempo, dosificaba mis acometidas para que mi clítoris se rozara a mi gusto con su pene, subía y bajaba ahora rápido ahora lento, estaba chorreando del elixir del placer, mis orgasmos se encadenaban y ya no recordaba si me había corrido cuatro o cinco veces cuando sonó el timbre de la puerta. -Yaaaa, vamossssss. ¿Quién es? -Soy, Pepa, supongo que sigue estudiando Javi. -Síí, estamos estudiando, enseguida te abro. Desmonté a mi querido vaquero, y me puse una bata transparente. -Hola Loli, es que mi marido se acaba de ir y yo sola me aburría, así que quise subir a ver si aprendía algo yo también, si la profesora no lo tiene a mal. Me decía esto mientras me daba un beso húmedo en mis labios. Venia vestida de una bata rosa que apenas le cubría nada, más bien lo contrario era muy excitante porque se le veía todo su cuerpo. No llevaba sujetador, así que sus enormes pechos firmes y duros abultaban lo suyo en el borde superior de la batita. Lo que más resaltaba eran los grandes pezones que se le ponían a Pepa cuando se excitaba o cuando esperaba una buena corrida. Eran como pequeños meñiques. Yo los tenía grandes pero los de Pepa no eran de este mundo. Era una auténtica potranca del sexo. Que pena de marido, lo que se estaba perdiendo. Cómo pueden ser tan tontos algunos hombres. Lo que también se veía bajo la bata eran unas medias negras de seda y encaje amplio floreado en la parte superior y sujetas con una portaligueros en su cintura. Las braguitas eran minúsculas, negras y apenas dejaban nada a la imaginación pues sus pelos coñiles sobresalían por arriba y a los lados. Todo ello coronado con unos zapatos altos de aguja, negros y muy eróticos. -Vaya, qué guapa, parece que fueras de fiesta. Espero que no te hayas encontrado a nadie por el pasillo. -Mira Loli, creí que a estas horas no vería a nadie pero el vecino del quinto bajaba por la escalera y casi le da un infarto al verme así. Luego me sonrió muy amigablemente y me dijo que cualquier cosa que necesite solo tengo que pedirselo. Ja, ja, ja. Sabes, es bastante guapo y creo que es médico, así que, si algún día queremos algo, lo que sea, una nueva fantasía.... -Anda pasa, tu hijo y yo habíamos acabado de estudiar y para relajarnos... -Mamá, qué buena estás!! no te había visto ese modelito antes. Anda ven a mi lado. -Hijo, pero si tienes la polla a punto de explotar. Qué te estaba haciendo la mala de Loli? -Mamá, dame de esas tetas tan geniales que tienes, quiero volver a recordar las mamadas que me pegaba de chico. -Toma teta mi niño, y tú Loli, chúpame el coño que lo tengo todo mojado y te voy a mojar el suelo, pedazo de zorra. Excitada por la escena, me tumbé desnuda en el sofá y Pepa puso su coño jugoso y peludo sobre mi cara, mi lengua jugueteó con sus labios mayores y menores y luego persiguió toda su raja en busca y captura de su clítoris morado y erecto por el deseo que sintió al ver que estabamos en plena faena, maestra y alumno. Mientras yo trabajaba los bajos, Javi le succionaba los pezones hasta hacérselos enrojecer, incluso le extrajo un líquido semitransparente que no creo fuera leche ni calostro pero sí producto de la tremenda excitación a que estabamos llegando esos días. Con las manos libres Pepa le cogía el pene a su hijo y le subía y bajaba el pellejo circundante hasta logran su tamaño pleno y que sus venas se marcaran como no le había sucedido antes. Con la otra mano le tocaba y acariciaba los testículos, con pequeños masajes y pellizcos que le hacían rebuznar como el asno de Sancho Panza, parando y apretándolos cuando notaba que se iba a correr y eso frenaría la excitación de todos y el orgasmo compartido que estabamos gozando. Seguimos así un buen rato hasta que en plenos gritos y jadeos de los tres sonó mi móvil. Tuve que levantarme y dejar que madre e hijo siguieran retozando en la alfombra no sin dejarme libre de placer sino mientras contestaba, Pepa me metía un dedo en mi coño y lo movía en círculos penetrantes y helicoidales. -Sí, soy yo Loli. Ahhhh! Estoy en casa, es que como te conté doy una clase particulaaaaar. No es nada. Estoy bien. Mañana te cuento en el insti Isabel. Vale, hasta mañana, cielo. Era Isabel, la Directora del instituto en el que trabajo. Me interesa la opinión de mujeres maduras que se sientan reflejadas o quisieran tener experiencias como las mías. Un beso. Autor: doloresxxx doloresxxx@hotmail.com |
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Stop a la Pedofilia
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