Relatos |
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Ya me conocerán de mis relatos anteriores. En la tranquilidad de la fabrica, me transformaba en Julieta, me maquillé con una capa de base en polvo y el rubor. Me pinté los ojos con delineador líquido, curvé mis pestañas y me pinté los labios con un lápiz rojo oscuro que no se corre ni mancha, queda permanente durante muchas horas. Luego de eso me vestí con algo más llamativo, un portaligas con medias rojas de látex y un pequeño y muy ajustado vestido de color blanco de lycra brillante, para completar unas sandalias de acrílico de taco aguja de unos quince centímetros. Pero como ya lo había hecho otra vez y me gusto, me coloque un buf no muy largo pero sí muy grueso, que una vez dentro de mi culo no tenía forma de salirse, salvo tirando de él. Caminar con semejante cosa adentro me hacia más puta todavía. Se me movía y hacía que inconscientemente yo lo apretara más, por lo cual caminaba moviendo mucho más la pelvis y arqueando la espalda, sacando el culo más hacia afuera. Que calentura me hacía agarrar. Caminé por la fabrica directo a la oficina de Oscar, un sereno, cuando llegue estaba con tres compañeros, me paré en la puerta y me quedé mirando hacia adentro, les dije que tenia ganas de divertirme y si me daban unos pesos me quedaba. Entre los tres juntaron algo, igual me iba a quedar. Me acerque y le toque la pierna justo encima de la rodilla el no dijo nada, y yo comencé a subir mi mano hasta tocarle el bulto, ya duro le comencé a acariciar el abdomen y las piernas, me arrodille frente a él y le desabroche el pantalón, saque de su verga, era muy bella medía unos 18 cm aproximadamente, el solo se recostó en la silla y me dejó hacer lo mío, comencé a recorrerla con mis labios y mi lengua de arriba abajo, después me metí en la boca la puntita, el comenzó a jadear y a hacer ruidos de satisfacción, la tome con una mano de la base y me la metí toda en la boca, deliciosa, que olor que sabor, yo movía la lengua bajo su verga y contraía y expandía las mejillas para hacerlo gritar de placer, al poco rato me dijo que me quería penetrar. Yo me incline sobre el escritorio, y él me comenzó a tocar el culo con la mano pero al encontrarse con él buf no fue tan fácil, primero me queje acusando dolor, luego deje que hiciera lo que quisiera conmigo, sentí como fue metiendo un dedo, después metió dos dedos, los metía y los movía dentro de mí, yo disfrutaba como nunca, gemía y gritaba, de apoco logro meter unos tres dedos junto al buf. Se me fue dilato tanto el culo, que ya pedía a gritos una pija dentro de mi culo, Oscar me pidió que me pusiera en cuatro patas, yo ya estaba entregada. En cuanto me puse en cuatro sentí como me sacó de un tirón él buf y comencé a sentir como se introducían esos centímetros de carne ardiente. Me sentí en éxtasis al comprobar que sus testículos golpeaban mis nalgas, señal que tenía completamente clavado su miembro en mi caliente culo. Comenzó metiéndola y sacándola despacio y suavemente, pero de repente la saco casi hasta el glande, hizo una pausa, pero enseguida me la metió toda de un solo golpe, hasta chocar su pubis con mis nalgas, después siguió él mete saca, pero ahora mas enérgico y fuerte, en segundos me giro boca arriba y levantándome las piernas para poder metérmela mejor, estaba muy excitada y la sensación de estar siendo utilizada de puta me fascinaba, yo estaba aferrada al borde del escritorio, pero aún así el escritorio se movía y rechinaba por la tremenda sacudida que me estaba dando aquel macho como era su costumbre. Los tres compañeros enseguida se quitaron la ropa y me obligaron a chuparles la pija por turnos, además me empezaron a nalguear un rato, y turnarse mientras que chupaba una pija los otros aprovechaban a pegarme en mis nalgas. Luego de un imparable entra y sale como unos quince minutos, dejo que siguiera el otro, y así otra ves, hasta que vino el tercero yo ya estaba a mas no poder, así se fueron turnando los cuatro, pero no acababa ninguno, sino que me la metían hasta estar a punto y en ese momento dejaba para que siguiera otro. La cosa se fue poniendo mas fuerte y más cuando me empezaron a hacer una doble penetración. Seguían dándome por mi culo y pegándome cada vez mas fuerte en mis nalgas que ya estaban enrojecidas, yo apretaba con mi esfínter sus duras pijas y sentía como aumentaban de volumen. En un momento, Oscar saco su pedazo de mi interior y se acostó boca arriba, yo me senté sobre él mirándolo a la cara, tragándome nuevamente su pija, pero el otro chico me comenzó a abrir el culo con los dedos, yo siempre con la pija de Oscar hasta el fondo, se lubrico bien la pija con crema y me penetro de una sola vez, en ese momento me sentí en éxtasis, en esa posición, sus pijas clavadas hasta los más profundo de mi cuerpo. Me sentía empalada, violada por mi propio gusto, esos flacos me daban sin asco, mi culo se dilataba mas y más y tampoco paraban de meterme sus pijas en mi boca. Pero igual que antes seguían con sus cambios, como si lo tuvieran ensayado. Cómo me cogían, mi culo estaba completamente dilatado. Luego de un buen rato, sacaron sus pijas de mi culo y me acabaron por turnos en un gran orgasmo que inundó mi boca con un cremoso semen, del que escurrió por mis labios por la gran cantidad que era. Después de descansar un rato decidieron repetir el mismo show, hicieron conmigo lo mismo, a mi se me doblaban las rodillas, mi culito ya estaba muy abierto, por lo que la penetración fue fácil y muy placentera, comencé a moverles mi culo y pedirles que quería aun mucho más para calentarlos y demostrarles que me gustaba lo que hacia, pero antes de que acabaran, me incline para que me cogiera los cuatro por turnos en perrito como a mi me gusta, uno de ellos acabó dentro de mi culo en una catarata que se chorreo por mis muslos, Oscar me acabó en la boca mientras se la chupaba, como a los otros dos chicos les costaba llegar decidí que seria bueno calentarlos mostrándoles como jugaba con mi buf, pero fue Oscar quien logro hacerlos calentar cuando me saco él buf y comenzó a introducirme la mano entera en mi culo, presiono una y otra vez hasta que logro introducir hasta el puño, mientras yo les chupaba la pija por turnos a cada uno y de esta manera lograron acabar sobre mi cara. Yo, con el culo destruido y totalmente dilatado ya aceptaba cualquier cosa. En cuanto Oscar saco su puño de mi culo les pedí que me pusiera nuevamente él buf, cosa que con rapidez me complacieron, pero a diferencia de antes ahora me quedaba bastante más flojo, me acomode la ropa y me despedí. Si les gusto espero respuesta a arde-julieta@educ.ar |
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Stop a la Pedofilia
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