Relatos |
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Durante el año escolar debia viajar en tren y a duras penas lograba subir, porque la muchedumbre se agolpaba frente a las puertas y pugnaba por entrar, yo habia aprendido a dejarme llevar hacia el interior del vagón, aferrando mi mochila contra mi pecho para que no me la arranquen. Cuando comencè el tercer año sentí que mi cuerpo habìa cambiado bastante, la cola estaba más redonda y parada y mis tetitas empezaban a asomarse a través de la camisa. Seguramente por esta razón mis viajes diarios, hacia y desde el cole se hicieron más interesantes. Casi todos los dias alguna mano me acariciaba la cola fugazmente, pero invariablemente miraba furiosa a mis ocasionales “novios”, generalmente chicos jóvenes, que inmediatamente se hacian los distraidos, pero sentía una contradicción al pensar que hubiera pasado si los dejo avanzar. En esos viajes diarios habia muchas caras que ya me eran familiares, porque coincidiamos en el horario y en el vagon. Pero hubo una chica de aproximadamente mi edad, con el uniforme de otro colegio que me llamaba la atención porque todos los dias viajaba en el mismo lugar, parada cerca de la puerta opuesta y, segun pude comprobar tambien siempre detrás de ella, recostado contra la puerta, un hombre algo mayor, canoso y muy elegante. En un principio pense que viajaban juntos, pero no se dirigian la palabra durante todo el viaje, cuando llegaba la estacion en la que yo debia bajar, ellos permanecian alli. Me llamaba la atención la forma en que ella abrazaba su cartera y cerraba los ojos casi durante todo el viaje, parecia que el sonreia imperceptiblemente mientras ella se mordia levemente los labios. Se lo conte a Jean. “…Seguro que la toca…” “…Y ella no le dice nada…?” “…Le debe gustar…sino se iria…” “…Y si los ven…?” “…Acaso vos los ves…?” “…Yo estoy lejos…” Esa misma tarde traté de subir pegada a ella, apretada entre la gente, pude ver como maniobraba para acercase al lugar donde él ya estaba leyendo su diario, hasta colocarse de espaldas a él. Me mantuve al lado de ellos y pude abrir un libro para disimular y poder observarlos. En cuanto el tren se puso en movimiento, de reojo la mire y ella tenia los ojos cerrados, pude ver por abajo del libro y me parecio que una mano del hombre estaba bajo su pollera, moviendose. Por un lado me parecia insolito dejarse tocar por un extraño pero al mismo tiempo me atraia la idea y cerrando yo tambien los ojos comence a recordar las sensaciones vividas con mis primos en La Reja donde yo iba a pasar mis vacaciones. Durante esas noches, dormiamos todos juntos en dos camas que mis tios ponian una pegada a la otra y alli nos acostabamos mis dos primas en un lado, yo en el medio, luego Beto y al lado de el, Oscar, un año mayor que yo. En cuanto los tios apagaban las luces, les contaba las películas que habia visto durante el año en la capital, ya que alli no habia cines. Beto y Oscar no prestaban demasiada atención a mis relatos, y nos cargaban, hasta que yo les daba la espalda para ignorarlos y le cuchicheaba a mis primas para darles bronca. Entonces, entre risitas, ellos me tocaban la cola, y yo interrumpía mi relato, les sacaba las manos, asi varias veces hasta que mis primas pedian por favor que les termine de contar, entonces yo los dejaba tocarme, total un poco me gustaba, y me hacia la distraida, hasta que sentia dedos que intentaban meterse adentro de la bombacha, entonces mantenía la cola muy apretada, y las cuatro manos revoloteaban infructuosamente, era muy divertido, asi varias veces hasta que nos dormiamos. En un barquinazo abri los ojos, y la vi a ella mordiendose el labio inferior, como si comiera algo rico, y al bajar la vista me parecio que la pollera estaba levantada atrás y que ella se movia apoyada contra él. La mire a la cara y nuestros ojos se cruzaron, me miró con un cierto aire de superioridad, inmediatamente subi el libro para taparme la mía que supongo estaría roja de vergüenza. Senti que las sienes me latian mientras cerraba los ojos y volvia a las vacaciones con mis primos. Una noche Beto se habia quedado dormido, y mientras yo le cuchicheaba las pelis a mis primas, Oscar se arrimó a mis espaldas y en lugar de tocarme la cola, como habitualmente, senti que me pasaba una mano por la panza y me atraia hacia él. Le agarré la mano para sacarsela, pero escuche que me susurraba: “…Shhh, quedate…no te hago nada….” Mientras yo trataba de seguir contando la peli, senti su cuerpo que se arrimaba al mio, su bulto que se apoyaba entre mis cachetes y su aliento en mi nuca. Mis primas intervinieron. “…Che que pasa…dale conta…” Me decian, mientras yo agarraba la mano de Oscar que me mantenia apretada moviendo su bulto en mi cola. “…Oscar, no molestes porque le digo a mamá…” Protestaban mis primas, y entonces él se quedaba quieto, pero no me soltaba. Mis sentidos se concentraban en su bulto, que por momentos se hacía más duro y grande, no entendía muy bien lo que sentía pero si algo me molestaba en ese momento, en realidad eran mis primas. Mire por abajo del libro y ya no tenia dudas, la pollera de ella estaba levantada atrás y él la sostenia por las caderas moviendola apoyada sobre él. Un año los tios habian puesto camas separadas para todos y habia un tabique que separaba a los chicos de las chicas, porque “ya son grandecitos” dijeron. De todos modos yo seguia contando películas en voz alta que todos escuchaban hasta que nos ibamos quedando dormidos. Una de esas noches, me sorprendio la voz de Oscar: “…Correte… dejame entrar…” “…Sos loco… que haces aca…” “…Sshhhhhh…dale dejame…” Sentí como levantaba la sabana y se metía en la cama a mis espaldas. “…Seguí contando la peli…dale…” Me dijo al oido mientras se acomodaba detrás mio apoyando su bulto en mi cola, me llegaba su calor a pesar de nuestras ropas. Me sorprendió y me aparté un poco, pero él pasó un brazo por debajo de mi cuerpo y con la mano en la panza me atrajo hacia él, mientras la otra mano me acariciaba las nalgas. “…Salí…que hacés…” Susurré tratando de parecer cortante porque me hubiera dado mucha vergüenza que mis primas se despertaran y me vean, entonces le agarré las manos, una me sostenía por la panza, y la otra estaba en la cadera acariciandome y levantando el babydoll que ya estaba arremangado en la cintura, era extraño sentir mis nalgas apoyadas en sus piernas peludas. Entonces se abrazó a mi panza y me atrajo hacia él moviendo su bulto durísimo sobre la bombacha. Era una sensación rara y creo que linda sentirlo pegado a mi acariciandome y jadeando con el aliento pegado en mi nuca. Su cuerpo caliente y velludo me producia sensaciones muy nuevas, queria quedarme quieta para no hacer ruido, pero temblaba toda sintiendo su bulto empujando en la cola y casi sin darme cuenta mi cuerpo comenzó a acompañar sus movimientos. Parece que esto lo animó y con una mano comenzó a bajarme la bombacha, sin conviccion le susurre mientras trataba de apartarme: “…No…para…no…” “…Vení, dejame…dale…un poco…dejame…” “…No te muevas que la cama hace ruido…vas a despertar a todos…” Me daba cuenta que mis excusas eran pobres. “…Me quedo quieto…asi ves…” Me decía para convencerme, y me mantenia apretada contra el mientras avanzaba con movimientos casi imperceptibles metiendo las manos entre mis piernas que yo intentaba mantener apretadas. “…Que calentita que estás…” Lo escuchaba, mientras su pistola se hacia cada vez mas notoria a traves del calzoncillo. Al sentir que una mano intentaba subir hacia las tetitas, la agarré con las mias, entonces no pude evitar, al soltarle la otra, que levante el elastico de la bombacha y la meta entre mis nalgas. Senti que todo el cuerpo se erizaba a medida que los dedos jugueteaban entre mis cachetes, mientras mis manos sujetaban inútilmente la otra que me acariciaba desde el pecho a la panza. Era difícil saber que hacer, no quería pero me gustaba. Me alejaba esperando que él me atrajera y entonces me apretaba, parecia que me acariciaba con todo su cuerpo. Cuando terminó de bajarme la bombacha, recorriendo las piernas y metiéndose entre mis nalgas, me sorprendí como yo misma le facilitaba las cosas, parecia ahora que el que se alejaba era él y yo instintivamente arqueaba la espalda para sentir su pistola pero solo sentia su mano que me inspeccionaba la cola con los dedos. Tenia la garganta seca me palpitaban las sienes y no sabia lo que queria. De pronto me parecio que se apartaba un poco más, eso me extrañó, pero al acercarse de nuevo, me dí cuenta que se había sacado el calzoncillo y pude sentir ahora su pistola desnuda y dura que se metia entre mis cachetes, mientras sus manos subian desde la panza hasta mis tetitas agarrandolas y apretandome contra él. Yo ya no me resistía, le solté las manos y terminé de sacarme el babydoll que ya tenia por el cuello mientras él me acariciaba toda agitandose contra mi cuerpo besandome freneticamente el cuello, la espalda y la nuca. Yo movía la cola apretandome contra él y sentia su pistola, recorriendo toda la raya. Tenia la sensación como que me picaba, entonces yo fruncía los cachetes y apretaba su pistola, él con una mano me los separaba y trataba de meterla en mi culito pero sin lograrlo. “…Ahhh…asi…asi…dejate dale…” Y con las dos manos rodeandome el estomago me apretaba contra el revolviendo la pistola contra mi cola cada vez más rápido, me calentaba muchisimo sentirla moviendose en mi culo y sus pelos en las nalgas, levanté los brazos y me aferré a los barrotes de la cama, me sintió entregada, parecia que diez manos me recorrian todo el cuerpo y muchas bocas me besaban la nuca, el cuello, la espalda. Los oidos me zumbaban, y un temblor me recorria toda, y tenia, que se yo, un monton de sensaciones, me venian como espasmos y apretaba mi cola contra su pistola, queria algo más pero no sabía qué. De pronto una luz se prendio en el baño, al lado, y Oscar de un salto desaparecio. Aparté el libro un momento, los dos tenian los ojos cerrados y se movian a un compas distinto al del tren. Pero todavía faltaba bastante para las proximas vacaciones. Después de aquella noche, cuando me acostaba, yo ya me quitaba el babydoll y la bombacha, los ponia debajo de la almohada y mi cuerpo desnudo temblaba solo pensando cuando llegaria Oscar. Cuando se apagaban las últimas luces, escuchaba su voz: “…Queres coger…?” Yo no le contestaba, me corria un poco en la cama para hacerle lugar y me agarraba de los barrotes, y en cuanto el entraba, tambien desnudo, me abrazaba y me acariciaba toda, yo me retorcia de gusto, al sentir sus manos que me separaban las piernas y sus dedos que investigaban cada parte de mi cuerpo, me encantaba sentir el suyo, ya bastante velludo pegado a mis espaldas. Casi al final de las ultimas vacaciones, estaba mas ansioso que de costumbre, despues de acomodarse detrás, me apreto contra su cuerpo hirviendo, subio las manos de mi panza a mis tetitas y las comenzo a masajear mientras me besaba la nuca y removia la pistola entre mis cachetes como siempre. Pero una de sus manos comenzó a bajar pasando por la panza hasta llegar a mi chochita. El zumbido en mis oidos era terrible, aun asi lo escuche. “…No tenés pelos… Susy está toda peluda…” “… Vos como sabes…?”, apenas pude contestarle. “…La ví cuando se bañaba…tiene las tetas grandes y la concha peluda…” Me dio una cosa porque Susy era menor que yo. “…Tiene asi …ves…” Entonces agarrando una de mis manos la llevó hacia atrás y me hizo acariciar sus pelos, entonces fue guiando su mano y la apoyo en el pito. Lo acaricié y me parecía mentira lo duro, grande y doblado que era, apenas si lo podía agarrar con la mano, pero el puso la suya sobre la mia y cerrandola comenzo a moverla haciendome aferrar su pistola que parecia de hierro. “…Te gusta…?” Yo senti que todo mi cuerpo vibraba, y no podia parar, arqueaba mi cuerpo para pegarme a él y sentirlo mejor, agarrando su pistola yo misma la refregaba contra mi culo, cuando lo escuche: “…Dejate…deja que te la meta…dejate coger…” No entendia que me queria decir, yo creía que estabamos cogiendo, pero él me seguia acariciando y moviendose cada vez mas rapido, y me di cuenta que intentaba meterla dentro de mi culito, hasta que de pronto un liquido caliente y pegajoso comenzò a mojarme toda la cola y mi mano, que saqué enseguida, mientras el jadeaba como loco, aferrado a mi pecho con una fuerza que no le conocia. Quise apartarme pero sin hacer caso continuo empujando y acariciandome, y por momentos la cola parecia que ardia, yo no entendia nada, estaba muy caliente; él seguia moviendo su pistola en mi cola empapada y escupiendo mas liquido agarrandome con desesperacion por las tetitas, hasta que se fue quedando quieto abrazado a mi, como dormido, mientras su pistola se aflojaba. Tuve que empujarlo para que vuelva a su cama. Quedaron todas mis sabanas mojadas, me dio un asquito, tendria que levantarme temprano y lavarlas antes que la tia las viera. La cara de Jean cuando le conte: “…En serio estuvieron cogiendo…?” “…Claro…yo me deje…y él después me echó un liquido caliente…que me mojo toda…” “…Toda la cola…? “…Si…toda… “…Y te dolio…” “…Para nada…me ardia un poco…pero después…” “…Entonces no cogieron…no te la metio…sino te lo echa adentro…y no te hubiera mojado toda…y te hubiera dolido cuando te la metia..” “…Adentro…!!!” “…Claro…si te la mete adentro del culo te duele…” “…A mi me picaba…y cuando empezó a escupir el líquido me pareció que entraba un poco…” “…Te hubieras dado cuenta, te lo aseguro, porque a medida que entra te arde cada vez más…” “… Y vos decis que es lindo…?” “…Después de un rato si te aflojás te gusta…” Me sorprendio lo segura que estaba, pero ella tenia mucha experiencia, no puedo olvidarme sus relatos del colegio. Era genial. Yo quería poder asegurarle a Jean que había cogido, entonces una noche cuando Oscar había empezado a acariciarme pegado a mis espaldas, llevé la mano hacia atrás, le agarré la pistola y abrí las piernas inclinando la cola bien hacia atrás de forma que su pija quedaba entre mis piernas y al cerrarlas se asomaba por delante, bien pegada a mi chochita. Entonces con la mano la apreté contra mi y comencé a moverme sintiendo la punta áspera que se refregaba en mi chochi que estaba toda mojada y parecía como que se abría cada vez más. Los temblores de mi cuerpo eran impresionantes, en un momento sentí como un pinchazo, apreté las piernas y quise apartarme, pero Oscar me aferró fuerte por la cintura, empujó y sentí como que entraba un fierro caliente. Me dolía, me ardía y ya no me gustaba pero él con una mano me sostenía por la panza y con la otra empujaba su pija. Creo que me asusté y logré sujetarle la mano y apartar el cuerpo, mientras su pistola escupía el liquido caliente que me empapaba toda. Por la mañana las sábanas estaban empapadas y me pareció que había algo de sangre. Habré cogido, pensé, pero no estaba muy convencida. Pasaron un par de estaciones y al llegar a Liniers, el tren se vacio un poco, entonces la vi a ella deslizarse entre la gente hacia el fondo del vagon donde habia un recodo y creo que los baños, unos minutos después el la seguia y no los vi mas. Yo me habia pasado de estación asi que bajé y tomé un tren de regreso. La cabeza me daba vueltas, a las imágenes de ellos agregaba mis propias fantasías. Pero hubo un dia que ella no estaba en el anden, lo busque entonces a él con la mirada, y lo vi junto al quiosco de revistas esperando la llegada del tren. En cuanto paró en el anden, la muchedumbre se agolpo frente a las puertas, y nos arrastro al interior. Al subir, lo vi en su lugar habitual, concentrado en su diario y con algunos codazos llegue a colocarme de espaldas junto a él. Ademas de elegante tenia un rico perfume. En cuanto el tren se puso en movimiento, todos mis sentidos estaban esperandolo pero no pasaba nada, me habre equivocado, pense. Un barquinazo me arrojo contra el y parece que se desperto, porque inmediatamente senti sus manos en mi cintura. “…Cuidado…no te caigas…” Me dijo con mucha amabilidad, acercandose a mi oreja, le agradeci con la cabeza, ademas hubiera sido imposible caerme, estabamos como sardinas. Mi cuerpo estaba a pocos centímetros de él, pero en la primera estación subió más gente y debimos apretarnos para que pudieran subir, eso nos juntó aún más. Al quedar pegada a él senti un bulto inconfundible que se apoyaba en una nalga, muchas veces me habian apoyado en el tren y yo me alejaba, pero esta vez decidi quedarme, y en cada movimiento del tren trataba disimuladamente de apoyar mi cola sobre su bulto que me parecia sentirlo cada vez mas grande, en otro barquinazo senti que sus manos nuevamente me sostenian por la cintura, pero esta vez en lugar de soltarme me sujetaban suavemente contra el y podia percibir a traves de la pollera el calor de su cuerpo. Escuché que susurraba. “…Quedate…quedate…” En realidad no podía ir a ningun lado, cerré los ojos y apreté la mochila contra mi pecho. Percibía en sus movimientos que se acomodaba de tal forma que su bulto, a pesar de la pollera, ya lo sentia entre mis cachetes. En cada sacudida del tren yo me inclinaba como si mirara por la ventanilla y parecia que el bulto me perforaba la pollera. “…Así…así…que bien que estás…” me decía en una oreja. Entonces yo me agachaba un poco y luego me paraba apretandome contra él y sentia el bulto que me recorria toda la cola. Luego empece a sentir que sus dedos, desde la cintura, hacian un movimiento imperceptible levantando mi pollerita por atrás un poquito cada vez. Nuevamente el temblor y las sienes latiendo. Miraba para todos lados, pero nadie parecia prestarnos atención. Senti que mi pollera se seguia levantando y mi cola estaba quedando desnuda, mientras una de sus manos me mantenia la pollerita levantada, la otra se apoyaba en una nalga y empezaba a acariciarla, y hacia como que me la separaba y entonces me apretaba contra el apoyándome el bulto, esta vez sobre la bombacha, lo sentia ardiendo. La mano de la nalga se comenzo a deslizar hacia el centro de la raya y a meterse por un costado de la bombacha hasta llegar al culito que yo fruncia obstinadamente como si quisiera disimular mis ganas, pero igual llego a donde queria, y lo comenzo a masajear con mucha sabiduría haciendo que me afloje, hacia circulitos con el dedo y lo iba metiendo de a poco, lo aprete con la cola , entonces la mano que estaba en la panza me atrajo hacia él, y bajando dentro de la bombacha llego hasta mi chochita empapada, y empezo a juguetear con los dedos, yo tenia como convulsiones que me eran difíciles de controlar, bajé la mochila para tapar su mano, y entonces él abrió la suya abarcando toda mi chochi, mientras uno de sus dedos intentaba entrar, recordé de pronto el pinchazo que sentí con Oscar, y me fruncí toda. Cerre los ojos, abrace la mochila y casi sin darme cuenta estaba mordiendome los labios, tal como habia visto a la chica que habitualmente estaba con él, cuando escuche su voz pegada en mi oreja: “…Que mojadita que estas…, no aprietes la colita…aflojate, te va a gustar mas…todavía…” Pero yo estaba petrificada, el dedo seguia haciendo circulos cada vez mas profundos en mi cola y, podia sentirlo como se abria paso y seguia entrando y con la otra mano me mantenia pegada a él. El corazon me galopaba, pero tenia panico que alguien nos viera y trataba de fruncir y apartar la cola. Entonces escuché que me proponía: “…En Liniers cuando baje algo de gente anda para el fondo…” No le contesté, pero el corazon me latia a 1000, no estaba segura, pero tambien intrigada, caliente y ansiosa. Me hacia la desinteresada. Como si no lo hubiera escuchado. Al llegar a la próxima estación, la gente comenzó a bajar y yo fui hacia la salida, pero un impulso instantaneo me hizo doblar por el pasillo hacia el fondo del vagón como hipnotizada. Tenia un remolino de pensamientos pero los que me excitaban le ganaban a los miedos. Al llegar al final del vagon había una puertita cerrada, era el baño, empujé y se abrio, estaba totalmente oscuro, salvo por las luces de la estación que se filtraban por las ventanitas. Entre y cerre la puerta detrás mio. Podía contar los latidos de mi corazón sin tocarme. El tren arranco nuevamente, no sabia si estaba bien lo que hacia, ni siquiera si él vendria o si me estaba tomando el pelo, pero antes de poder pensarlo mucho la puerta se abrio y vi aparecer su silueta, un poco mas grande de lo que recordaba. “…Que linda que sos…” Me dijo mientras me acariciaba la cara. Yo apenas podía ver la suya, no sabía que decir. “…Hace mucho que te veo en el anden…tenes una colita preciosa…” Me dijo mientras sus manos bajaban a mis hombros y me hacian girar sin esperar mi respuesta. Al estar de espaldas senti menos vergüenza, lo dejé hacer. En cuanto quede mirando hacia la ventana senti que sus manos calientes bajaban por la espalda, y una a cada lado me acariciaban las nalgas, haciendo subir la pollerita un poquito cada vez. El corazon me galopaba. “…Que redondita y dura que es…” Mientras hablaba a mis espaldas senti que se agachaba, y supongo arrodillado, comenzò a refregar su cara barbuda por mis cachetes mientras sus manos me bajaban la bombacha hasta quitarmela por los pies, casi no podia respirar por los temblores. Inmediatamente con las manos una en cada nalga me las separo, y comenzó a besarme mientras murmuraba: “…Te voy a comer esta cola…” Y movía y cerraba la boca como si estuviera masticando, hasta que una lengua larga, áspera y puntiaguda me comenzó a chupar y lamer el culo, haciéndome erizar toda y temblar hasta los dientes, y me tuve que agarrar del borde de la ventana para no caerme. A medida que sentia que su lengua se metía, me iba inclinando, agarrada por el borde de la ventana, levantando la cola para sentirlo mejor, era soñado, todo el cuerpo vibraba, yo veia pasar las estaciones como si fuera una película mientras el me chupaba incansablemente sosteniendo mis nalgas separadas. Era increíble sentía la lengua adentro que se movia y yo imaginaba que era la pistola de Oscar, que nunca habia logrado meterla asi. Mi culo estaba agradecido y empapado. En eso se detuvo, se parò y senti el ruido de un cierre de pantalón, quise darme vuelta pero el me mantuvo en esa posición poniendo una mano en mi nuca. Me apoyó su pistola importante y dura desnuda, manteniendome apretada contra él. Al cabo de un momento senti que empujaba y como la cola me picaba ansiosa, se la movia como hacia con mi primo. “…Espera…quedate quietita….espera que la pongo…” Yo juraba que ya me la habia puesto, pero mientras me hablaba, sosteniendome por la nuca y separando un cachete con la mano, senti que se apoyaba nuevamente y me quede quieta, pero una sensacion intensa me hizo dar un respingo. “…No…no…eso no…me arde…” “…Que te pasa…no te gusta…?” “… No se…yo nunca… “… Nunca tuviste una pija…?” Me acorde de las palabras de Jean. Siempre habia pensado que si, pero esta vez era distinto, y no queria parecer estupida. “Si pero…No se… creo que asi no…” “… No zoncita…te va a gustar…espera…” Entonces senti que sacaba algo del bolsillo y con un dedo me lo ponia en el culo.. “…Ay …que es esta frio…” “…Es una cremita…asi te va a gustar mas…” Entonces el dedo lleno de crema comenzo a meterse en el culo, y a pesar que yo lo apretaba, entraba y salia con asombrosa facilidad, siguió poniendo cada vez mas crema, hasta que me calmo el ardor y cuando me empezo a gustar, le movia la cola acompañando el dedo. “Viste que te gusta.…veni …agachate un poco mas…asi…con la colita parada…” Me dijo mientras me inclinaba apoyando una mano en la nuca y nuevamente senti que me apoyaba la pistola durisima, y empujando la empezo a meter, eso me puso tensa… “…Ay no…es muy grande…no…” “…Aflójate… es al principio, la punta nada mas…” No sabía como mierda aflojarme, sentia como se abria el culo cuando el empujaba, quise cerrar las piernas, pero el con sus pies golpeaba los mios hacia fuera haciendome abrirlas todavía mas y con una mano en la espalda me mantenia agachada, yo me agarraba de la ventana para no caerme hacia delante cerrando los ojos y apretando los labios. Por momentos se quedaba quieto, ahi yo apretaba la cola, que estaba como adormecida, seguramente por la crema que me habia puesto, entonces sentia la punta que se deslizaba hacia fuera, luego él empujaba otra vez arrancandome un quejido cuando comenzaba a entrar. Varias veces asi hasta que la retiro del todo. “…Ya…Ya está…? Pregunté casi con temor a la respuesta. Girando la cabeza, pero al intentar levantarme, con la mano en la nuca me hizo agachar de nuevo y sin contestarme, con la otra mano me separo los cachetes, apoyo la pistola y empujó, esta vez parecía que no terminaba de entrar nunca, hasta que senti su cuerpo pegado a mi, lo que me hizo tomar conciencia que la habia metido toda. Tuve que taparme la boca para no gritar. Entonces me agarro por las caderas y comenzo a sacarla y luego a meterla nuevamente hasta el fondo, cada vez mas facil, lo hacia lentamente, podia sentir cada centimetro de su pija entrando y luego saliendo, hasta que salia la punta y parecia que entraba aire en mi culo, pero inmediatamente la volvia a colocar y la introducia despacito mientras yo aspiraba ruidosamente y contenia la respiracion hasta que comenzaba a sacarla, entonces exhalaba con un gemido de alivio, era impresionante. “…Creo…que no puedo…mas…no está… todavía…?, le dije balbuceando. “…Si nena…si…ya está la tenes toda adentro …te gusta…?” Me dijo, abriendome con sus manos las nalgas y empujando hasta que senti sus huevos y sus pelos pegados en mi cola mientras el se movia haciendomela sentir muy adentro. “…Ahh…basta…ya basta…es mucho…muy grande…” Le decia tratando de apretar la cola, pero asi la sentia mas todavía y ademas esto le gustaba y hasta parecia que se ponia mas dura adentro mientras el se apretaba mas contra mi moviendo su cuerpo. Murmurando: “…Eso…nenita…asi…apretala…toma…sentila…asi…toda adentro…toma…” Y se aferraba a mi panza y mis tetitas manteniendome pegada a el. De pronto se quedo quieto, abrazandome. Tenia una columna en el culo, la sentia adentro, caliente y latiendo, me asustaba y me gustaba, todo al mismo tiempo “…Asi…quedate un ratito asi…me gustas mucho…quietita…quietita…” Me decia mientras me acariciaba con la mano desde la panza hasta las tetitas y la otra en las nalgas separandolas, lo que me hacia sentir aun mas su pistola. Luego me abrazo con las dos manos y me apreto contra el, mientras se sentaba en la tapa del inodoro con las piernas juntas, y me arrastró sobre él, yo encima con una pierna a cada lado, en ese momento senti que se me abria el culo y la pistola me llegaba hasta el estomago. Se echo hacia atrás y me acosto sobre el, mi culo reventaba, pero a pesar del dolor me sentia dichosa, por calentarlo asi y por coger con la pija adentro. Se quedo un rato recostado y quieto, y con dedos de violinista me empezó tocar la chochita empapada, haciendome la mejor paja que yo recuerde. Estaba acostada sobre él, me retorcia delirando con esos dedos expertos, y a pesar de mis contorsiones la pija metida hasta el fondo del culo me mantenia unida a el. “…Eso nenita…dame…dame…” No entendía que le tenía que dar, mi cuerpo se arqueaba solo hasta que comencé a tener convulsiones que me hacían saltar sobre su pija, que entraba y salia del culo son sorprendente facilidad, y me fui aflojando lentamente, quedando como desmayada de placer, mientras él me acariciaba todo el cuerpo repitiendo: “…Que bien nenita…te gustó…así…” Me quedé sobre él totalmente floja, al cabo de unos minutos cuando quise incorporarme, me retuvo. “…Espera…todavía no…” “…Otra vez…?...no…puedo…mas…” Pregunte boludisima, tomando conciencia que todavia tenia la pija adentro. Entonces me tomo con las dos manos por la cintura y comenzo a levantarme y bajarme, haciendo que la pija entre y salga de mi culo, yo crei que me volvia loca, no daba mas, me hacia cabalgar sobre la pija, esto duro un buen rato, y al cabo de un momento se puso tenso y me abrazo mas fuerte. Diciendo: “…Toma nenita…toma…senti mi leche ahora…toma…” Y su pistola comenzó a sacudirse y palpitar adentro mio mientras, un liquido caliente me inundaba el culo, sin caer ni una gota afuera. Tal como me habia dicho Jean. No estoy segura pero yo sentia nuevamente los espasmos. Afuera un cartel decia estacion Moreno un pensamiento boludo me recordó que debía volver 9 estaciones. El me mantenia abrazada y me acariciaba, la pija se iba aflojando. El culo me ardia como si me hubiera echado pimienta. Pero por fin habia cogido. Y ya empezaban las vacaciones. |
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Stop a la Pedofilia
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